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SALA DE PRENSA VICEPRESIDENCIA
Discursos 2010

Discurso del Vicepresidente con motivo de la apertura de la conferencia hemisférica en contra del secuestro

Sede Social Policía Nacional, 23 may.

SALUDOS Y AGRADECIMIENTOS

“Qué bueno que se realice esta Primera Conferencia Hemisférica auspiciada por estos tres actores. La última vez que pisé la sede de País Libre fue cuando el entonces candidato Uribe me propuso ser su fórmula a la Vicepresidencia pero creo que no hay una entidad de la sociedad civil que tenga tanta experiencia y conocimiento del tema del secuestro como lo tiene esta Fundación. Así mismo es innegable la experiencia de la Policía que le puede “dar sopa y seco” al mundo en esta materia. Y finalmente con la OEA por una razón fundamental: el delito de secuestro hoy es transnacional.

A buena hora nosotros ya estamos logrando resolver este problema.

Pienso que el de arriba dispuso que Pablo Escobar secuestrara a una persona que con el pasar de los años sería partícipe del gobierno que iba a empezar a acabar con el secuestro en Colombia.

Lo cierto es que aquí en Colombia tenemos la experiencia en el tratamiento en todas las fases del delito, (operativa, de tratamiento, de seguimiento, de inteligencia) experiencia que tienen pocos países del mundo y al realizar esta conferencia no sólo estamos dispuestos a compartirla a nivel teórico, ya también la hemos compartido en lo práctico pues hemos hecho trabajos con Paraguay, Honduras y México, e inclusive Chile y Argentina. El sufrimiento de miles de colombianos y sus familias hoy ha servido para crear esa infraestructura que está colaborándole al continente para lograr derrotar la delincuencia que, no nos digamos mentiras, está cogiendo vuelo, en materia de secuestro.

La violencia del secuestro que existe hoy en las calles de las grandes ciudades de América Latina genera una amenaza a la democracia, al desarrollo, a la gobernabilidad, a la prosperidad, como nos pasó aquí en Colombia, como lo vimos y lo sufrimos hasta hace pocos años que no podíamos salir a las carreteras, sentíamos susto de ir de Bogotá a Girardot cuya distancia es de sólo hora y media; o usted iba a salir de Sincelejo a Cartagena, sólo 150 kilómetros de distancia, y la posibilidad de que lo secuestraran era altísima.

Recuerdo el 14 de Octubre de 2002, dos meses después de posesionados en el Gobierno, y en una reunión en Cartagena se pararon a aplaudir dos personas. Yo estaba de cumpleaños pero no entendía porque aplaudían. Lo entendí cuando me contaron que después de diez años por primera vez habían regresado en carro, de Sincelejo a Cartagena, transitando por carretera y habían podido regresar con tranquilidad.

Hoy podemos hablar de un país radicalmente distinto en ese sentido, un país que ha aprendido de sus errores, que tiene hoy en la lucha contra el secuestro la mejor institucionalidad de América y que está listo a través de esta Conferencia a compartirla con el mundo entero y a convertirla en instrumento de cooperación.

No queremos que lo que sufrieron las familias colombianas, que se llenaban de pánico cuando su hijo salía por la noche y no sabían si volvía, lo sufran ahora otras sociedades de América Latina. Por eso estamos listos a procesos de cooperación, a trabajar con todos sus países y sus gobiernos y su sociedad civil, para evitarles ese dolor. 

No queremos que la zozobra que aquí sentíamos antes la sientan ahora otros países, por eso estamos listos a trabajar con ustedes, con su sociedad civil porque es fundamental en esta lucha la participación de la sociedad civil.

Se nos olvida que el secuestro de las FARC propició el surgimiento de los “paramilitares”, que el paramilitarismo es hijo del secuestro y no queremos que le pase esto a ningún país del continente.

Estamos dispuestos a que ustedes y los países que ustedes representan reciban la cooperación, la ayuda y la solución que obviamente debe ser aterrizada a la realidad propia de cada país. Me refiero concretamente a la modalidad de “secuestro express”. Lo leía en el New York Times sobre secuestros en Arizona.

El catalizador del secuestro en Colombia fue el narcotráfico, los narcotraficantes empezaron a secuestrar para el “cobro de cuentas”. E inmediatamente las FARC y el ELN y el M – 19 vieron en este delito un negocio y se vio aumento dramático entre mediados de los 80 y principios de los 90. Y nosotros teníamos como Estado una gran debilidad, teníamos éxitos en algunos casos pero la dimensión del problema nos apabulló con un elemento muy perverso: que el secuestro era como el hijo escondido de los delitos (la gente ocultaba los secuestros) y se generó en esa mezcla de dinámica una cifra de muchos secuestros hace diez años.

Después del hecho personal de mi secuestro creamos con mi esposa a País Libre. Salgo del secuestro y veo a mi papá 20 años más envejecido. Ví las afectaciones en la familia y es que la familia que tiene una persona secuestrada vive un “funeral sin muerto”. Creamos País Libre y se fue creando una institucionalidad. Creamos la primera ley de iniciativa popular en Colombia, Ley 40 del 93, una ley de un millón de firmas que recogimos. En el proyecto de ley decíamos que se debía penalizar el pago de rescates. Decía que sino se colaboraba con la autoridad se le congelaban los bienes a los familiares de los secuestrados. Luego la Corte tumbó ese decreto, decisión respetable pero errada en mi concepto.

Después se empezaron a ver elementos críticos en materia de institucionalidad, pero seguimos trabajando.

Se crean luego los Gaula, la Fiscalía empieza a crear fiscales especializados y viene un fortalecimiento paralelo, pero a pesar de todo eso no bajaban las cifras del delito. Llegamos a tener 34 Gaulas, tanto de Ejército como de Policía, y no obstante el problema subía y subía y el papel nuestro era hacer público el desastre de los resultados y generar presión política. Además en País Libre atendíamos familias. Nunca nos metimos en la negociación.

Generábamos presión y visibilidad y arrancamos con las marchas en 1996, luego hicimos el Mandato, luego el No Más.

Todo era pura presión ciudadana para que el Estado se despertara y la sociedad no se amilanara.

Lo cierto es que en el 2002 el secuestro seguía disparado.

Entonces, ¿Qué paso, qué fue lo que cambió tan dramática situación? Hay varios elementos.

Primero, un tema de control económico y militar en las carreteras. Cuando se genera el control en las carreteras baja la cifra y se genera confianza de la ciudadanía en la fuerza pública. Y la gente en las carreteras le daba agua a los soldados y los policías. Obviamente a la fuerza pública se le empezó a dar más presupuesto.

Otro elemento fundamental: el ataque fuerte a los frentes secuestradores. Se hizo la operación contra el frente Carlos Alirio Buitrago del ELN. Las organizaciones de secuestradores se quedaron sin retaguardia y esto se complemento con labor de inteligencia y captura por parte de Ejército y Policía.

Había bandas de delincuentes secuestradores en las ciudades que entregaban las víctimas a las FARC. Y se rescató la sensibilidad porque la habíamos perdido. Volvió a ser noticia el secuestro.

Y es así como este trabajo de la Fuerza Pública logra esos éxitos, pero no se hubieran logrado sin la presión de la sociedad civil. Y sin voluntad política férrea, tampoco.

En una reunión ví que el Presidente Uribe a todos los secuestrados los tenía en la cabeza. Preguntaba por todos y cada uno de ellos con nombre propio.

Esa evolución contada brevemente es la que esperamos que ninguno tenga que contar en su país en diez o quince años.

Hoy el secuestro y esa criminalidad organizada desde México hasta Argentina es un tema muy sensible que a nivel mundial hay que tomar con toda la voluntad política, con la decisión férrea de combatirlo con todos los instrumentos, para evitar que el círculo continúe.

Hemos visto ya redes de secuestradores en el triángulo de Brasil, Argentina y Paraguay, a las víctimas las cogen en un país y las negocian en otro. Es una delincuencia que no podemos minimizar. No podemos luchar individualmente, es un tema de cooperación internacional y se necesita trabajo de la sociedad civil, voluntad política, inteligencia eficaz, se necesita aprendizaje y trabajo cualificado en materia de investigación. Todo tiene que ser parte de una política integral.

Estamos dejando a Colombia como un país prácticamente sin secuestros. La Policía hizo hace dos días una operación candado y a todos los secuestrados los rescató vivos y eso es un ejemplo de un proceso de aprendizaje que nosotros estamos listos a compartir y que ustedes tienen que tener para que la libertad de ustedes no se vea amenazada como se vio amenazada hace unos años aquí en Colombia.

Me enorgullece que País Libre haga parte de esto, es un hijo que ya creció y que ya está volando solo. Me alegra que este encuentro lo podamos hacer hoy cuando podemos darle al continente un parte de victoria, aunque somos conscientes de que hay que seguir afinando.

A ustedes les doy un mensaje: no se descuiden un segundo con este delito que es expresión del narcotráfico y de la delincuencia organizada, que genera una estructura tan poderosa que puede hacer tambalear la economía de un país y que puede hacer tambalear a la sociedad entera.

El secuestro en Colombia tuvo hijos bastardos que fueron los paramilitares y que después se convirtieron en un remedio peor que la enfermedad.

Por eso es tan importante esta reunión. Que de acá salga la OEA con una voluntad de continuar desarrollando proyectos, tendrán al Gobierno de Colombia permanentemente dispuesto a aportar, que salgan ustedes listos a hacer los enlaces necesarios. Van a encontrar en Colombia una respuesta profesional y de corazón porque como hermanos que somos no queremos que ustedes sufran lo que sufrí yo y lo que sufrió toda la sociedad colombiana.

Muchas gracias”.

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