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SALA DE PRENSA VICEPRESIDENCIA
Febrero 21 de 2007

Palabras del señor vicepresidente de la república, Francisco Santos Calderón, en la graduación del primer pelotón de desminado humanitario.

Bogotá
Febrero 21 de 2007

Hoy hace unas pocas horas murieron tres soldados de la patria en un campo minado en el Valle y hoy, en esa inmensa generosidad de nuestro Ejército de Colombia con sus ciudadanos, tal solo unas horas más tarde graduamos unos de sus mejores hombres en un acto histórico donde el Ejército de la patria, el Ejército de Colombia le dice a esos muchachos, a estos jóvenes “ustedes se van a jugar la vida todos los días, cada vez que salga una misión de estas para darle a los colombianos la tranquilidad, la tranquilidad de que pueden ir a esa fuente a recoger agua para el diario vivir, como sucedió hace algunos meses en Mico Ahumado, donde había una fuente de agua fue minada por el ELN y no teníamos como desminarla.

Este gran Ejército de Colombia le dice a este grupo de colombianos de patriotas, de héroes, que tienen que arriesgar la vida cada vez que salgan a desminar una cancha de fútbol como sucedió hace unos pocos meses en un pueblo en Toribio, ahí cerca del municipio, donde las FARC ha minado el único parque, una cancha de fútbol que después logramos desminar, un esfuerzo inmenso. El Ejército de Colombia, ese gran Ejército nuestro les dicen hoy a ustedes y que tienen que arriesgar la vida cada vez que salgan a desminar los senderos por donde tienen que caminar los campesinos para llegar de su corregimiento a la cabecera municipal, como nos sucedió hace algunos meses en Vista Hermosa, donde las FARC cercaron un corregimiento y desde allá nos llamaron alcaldes desesperados, no podemos salir no podemos entrar y no teníamos cómo desminar un sendero para que estos pudieran empezar a recuperar esa libertad. Por eso hice el esfuerzo de mirarlos a cada uno de ustedes a los ojos porque no pocas veces o difícilmente uno mira tan de cerca los ojos de unos héroes, unos héroes de la patria.

Este país que le agradece tanto y que le debe tanto al Ejército de Colombia, a este Ejército democrático, a este Ejército bueno, a este Ejército respetuoso de los derechos humanos, a este Ejército que le dedica sus hombres a liberar a Colombia de la plaga del narcoterrorismo, que le dedica las horas de sueño y de descanso de tantos hombres que conforman nuestro Ejército, nuestras Fuerzas Armadas para liberar a Colombia de sea plaga que coloca minas, que asesina colombianos que no tiene el menor respeto por la vida y que hoy con este grado, con este curso le dice al mundo con claridad, con la cabeza en alto, con la frente en alto, de manera altiva, “somos el primer Ejército del mundo que en mitad de un conflicto crea un pelotón para desminado humanitario con todos los protocolos de seguridad y con todos los estándares de que el trabajo que hagan le van a garantizar la libertad a esos colombianos”, ese el mensaje que hoy manda nuestro Ejército a través de ustedes, a través de este grado, de que somos respetuosos de los derechos humanos, de que nos jugamos la vida todos los días y a cada segundo de cada día por devolverle a los colombianos la tranquilidad.

Les toca a ustedes una misión dificilísima, les toca a ustedes una misión compleja y lo vimos allá fuera cómo a cada mina hay que hacerle con ese cuidado, con ese esmero el trabajo para desactivarla y para permitirle lo que es un derecho de cualquier ciudadano, derecho que para estos terroristas de las FARC no les interesa, el derecho de recoger agua, beber agua, el derecho a caminar, el derecho a divertirse, el derecho a jugar en una cancha de fútbol.

Hoy en homenaje a esos tres soldados asesinados por el terrorismo, por el narcoterrorismo de las FARC, porque hoy con la condena de la narcoterrorista Sonia, el mensaje que el mundo le manda a estos señores es “el tiempo se les está acabando”, el tiempo ya corre en contra de ustedes, la Corte Penal Internacional va a empezar a juzgarlos y no van a tener ningún lugar del mundo para esconderse.

Y hoy nuestro Ejército manda ese mensaje tan claro de respeto a los derechos humanos, de amor por los colombianos, de cariño por sus libertades y de entrega hasta su propia vida por ellos.

Me alegro inmensamente estar acá, quiero agradecer a la OEA, a Canadá, a Estados Unidos, a la junta interamericana de defensa por apoyar esta iniciativa tan importante, por dejarnos esta capacidad instalada de muchachos preparados hasta el último detalle que nos permitan a través de procedimientos que vamos a diseñar con las comunidades, con el Ministerio de Defensa, con el Ejército, con las distintas fuerzas de seguridad del estado decir donde vamos, cuando vamos, cómo lo hacemos, pero con rapidez y agilidad para que los casos como el de Mico Ahumado, como el de Vista Hermosa o como el de Toribio no se vuelvan a repetir.

Ustedes héroes de la patria tienen que sentirse orgullosos, sus familias, padres, hermanos, sus madres, sus hijos, sus hijas, sus abuelos, sus abuelas, tienen que sentirse inmensamente orgullosos de que su hijo, su padre, su hermano, su nieto, está dispuesto a entregar su vida, está dispuesto a entregar su cuerpo porque otros que no tienen nada que ver con esto, caminan por sus campos sin esperar que toquen una mina y les destroce la vida puedan hacer lo con tranquilidad, eso es heroísmo, eso es el heroísmo más puro que puede haber y ustedes héroes de la patria desde lo más profundo de mi corazón, desde lo más profundo del corazón del Presidente Uribe, desde lo más profundo del corazón de todos los colombianos, un sincero agradecimiento, un abrazo bien caluroso de afecto de todos ellos porque ustedes hoy dan un paso al frente en el logro de esa paz que estamos conquistando, que está a la vuelta de la esquina.

No les quepa la menor duda pero que implica en este momento un sacrificio más profundo, un sacrificio cada vez más grande porque el final siempre es el más complejo pero un sacrificio en el que ustedes cuando tengan sus nietos y ellos puedan leer en sus libros de historia que fue lo que paso hace veinte años, hace treinta años, ustedes los miren a los ojos y les digan con tranquilidad, yo ayudé a arreglar a este país, yo arriesgué mi vida, yo arriesgué mi sueño, yo arriesgué mi tranquilidad para que tú nieto mío pudieras estar tranquilo ahorrándote un problema que a mi me tocó vivir.

Héroes de la patria muchas gracias, tengan cuidado allá afuera y estoy seguro que en estas comunidades a donde ustedes van a ir los van a recibir con el afecto y el cariño que les tenemos todos los colombianos.

Mil gracias

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