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SALA DE PRENSA VICEPRESIDENCIA
Febrero 16 de 2007

Palabras del señor vicepresidente de la república, Francisco Santos Calderón, en el lanzamiento del libro memorias del seminario internacional justicia transicional y secuestro”

Bogotá
Febrero 16 de 2007

Hoy voy a brincarme el protocolo saludando al honorable magistrado Manuel José Cepeda, de la Corte Constitucional, me encanta que esté acá porque ellos han jugado un papel fundamental dentro de todo esto que estamos construyendo como nación y que este documento que se hizo en el 2005 y que esperamos hacer otros ahora en el 2007 que ojalá se oriente hacia un tema que todavía sigue relegado y es el de la reconciliación.

Creo que estamos en el tema judicial, en el tema reparativo pero también no nos olvidemos y creo que a veces se nos pierden, que esto es un proceso de paz que está enmarcado dentro de una dinámica totalmente distinta, pero que necesita que se llegue a esa reconciliación o si no, no vamos a pasar la página. Colombia entró en un conflicto sui generis porque por otra parte el conflicto continuó, el narcotráfico seguramente no va a desaparecer pero estamos entrando (en el posconflicto) creo que como pocos países lo han hecho. Y se hace con un procedimiento donde la justicia y las víctimas juegan un papel central y que tiene que ver con lo que pasó en ese seminario donde si ustedes ven el libro y los títulos son increíblemente relevantes a lo que hoy está pasando: Jon Elster, hizo una ponencia sobre justicia transicional y violencia política donde miró como es que es una historia que viene desde Grecia; Pablo Kalmanovitz, hizo un recuento de las comisiones de la verdad, cómo se justifican estas comisiones, cuales son las diferencias que ha habido entre ellas y como nuestra comisión de la verdad es totalmente distinta porque no es en esencia, es un pedazo de la verdad que tiene que aportar hasta la verdad final que solo se puede dar cuando el proceso con las otras organizaciones culminen; Iván Orozco, en su libro los límites de la Conciencia Humanitaria, plantea un tema que está pasando en Colombia y es que las víctimas están generando una dinámica única que no trasciende en el nivel nacional, en el nivel nacional trasciende un debate de polarización donde obviamente el debate político inmerso en esto genera ese efecto pero cuando uno va a las regiones está encontrando una discusión totalmente distinta.

Las víctimas por primera vez se empiezan a sentir reconocidas, las víctimas claramente exigen verdad, pero las víctimas también lo que uno siente en ese discurso es “pasemos la página, ya sufrimos queremos dejar de sufrir, necesitamos que esa página se pase de manera convincente que el proceso de reconciliación nos lleve a que eso que vivimos no lo volvamos a vivir más”, y creo que tenemos mucho que aprender de eso que está pasando en las regiones y que el libro de Iván Orozco, lo plantea claramente.

La ponencia de Iván Orozco es muy actual sobre el Castigo y el Perdón, aquí estamos castigando y me parece muy sano, y el perdón que, en que momento vamos a entrar a analizar las condiciones que generaron lo que decía Alicia Eugenia Silva y es que aquí hay mucha gente que es victimario y que esta es una línea que uno tiene que empezar a mirar para poder generar mecanismos de perdón, de reconciliación además de los mecanismos de castigo.

Quiero hacer otro reconocimiento y es que el doctor Luis González hoy cabeza de la Unidad de Justicia y Paz, estuvo los dos días en el seminario y eso no es común quien hoy tiene la responsabilidad, el maneo absoluto en el tema de castigo, en el tema de la verdad judicial, de la justicia pues era importantísimo que en estas reflexiones que se dieron y que son tan actuales hoy que ojalá todos ustedes les lleven a sus jefes estos libros, para que los medios que juegan un papel fundamental entiendan que esto es parte de un proceso, que el hecho puntual está enmarcado en un proceso que es mucho más importante que todos nosotros, porque es finalmente el proceso el que nos va a llevar a que nuestros hijos lean sobre el conflicto y no tengan que vivirlo como lo hemos vivido hasta ahora nosotros.

James Fearon planteó en su ponencia todo el problema que existe con la Justicia Transicional, que es un problema de antes que aquí lo hemos vivido y que es una lastima que no se haya documentado como fue todo el proceso de la discusión de la ley de justicia y paz y todo el proceso de negociación con las autodefensas, porque si creo que en diez o en quince años van a estar mirando este proceso como un proceso que abrió trocha dentro de los procesos de negociación y de paz. Es el primer y único proceso de paz en el que la justicia y las víctimas están presentes.

Si ustedes miran la historia reciente de procesos de paz en el resto del mundo ninguno tiene estos elementos, todos han sido procesos de paz el de Indonesia, el de Argelia para solo mencionarlos donde el único componente es la amnistía y el indulto y creo que en ese sentido lo que se está planteando es un ejemplo de nuestra democracia, es un ejemplo de la fortaleza institucional de este país que enfrenta sus problemas de manera institucional y los soluciona (también) de manera institucional. Por eso los cantos de sirena sobre la crisis institucional, creo que es la manera equivocada y lo que hay es un fortalecimiento institucional que por primera vez está superando un fenómeno que no es nuevo.

El fenómeno del narcotráfico y política que tiene expresión ahora, los hechos por todos conocidos es algo que si miramos hacia atrás, que si miramos a los años 70 el narcotráfico de la Guajira, de la marihuana empezó a tener un impacto en la política. Si miramos los años 80 vemos como Pablo Escobar, etc, etc, empiezan a generar un elemento de corrupción de la política que para ellos es absolutamente necesario en su manera de hacer negocios y vemos hoy en día como la expresión latente de esto en un juicio en el que un entonces senador de la república, candidato presidencial está siendo acusado de trabajar con el narcotráfico para asesinar a otro candidato presidencial. Esa expresión que se va moviendo en el tiempo que produce temas complicados a principios de los 90, que está estallan con el proceso 8000, que es una expresión de lo mismo y que tuvo también un proceso de superación institucional pero que no llegó al fondo del asunto, la discusión pública que estamos dando ahora, de cómo superar esas posibilidades de infiltración, de cómo superar ese fenómeno del narcotráfico y su influencia en la política que es lo que ahora si se está enfrentando de una manera integral y que es lo que tenemos que ver.

Nos podemos quedar en la discusión puntual pero si nos quedamos ahí en quien se va a la cárcel y quien no y no vemos la continuación de un fenómeno que por primera vez se está enfrentando de esta manera nos vamos a equivocar nuevamente.

Si a mediados de los 90 hubiéramos tenido una discusión pública, racional en la que documentos como estos generan una base que nos sirve, podríamos haberlo superado en todo y no lo hicimos y es importantísimo que ahora en medio de la barahúnda de noticias, los medios de comunicación que son tan importantes en está discusión no se queden en lo pequeño, no se queden en el incidente individual, que es expresión de un problema que viene de los 80, que es expresión de un problema que además si lo miramos, tiene que ver con una conformación de nación en lo que pasaba a nivel nacional, era totalmente distinto a lo que pasaba a nivel regional.

Nosotros desde mediados de los 80 con el ELN y la república independiente del Sarare capturando el Estado, con el narcotráfico capturando municipales locales. No se les olvide que a mediados de los 80 Puerto Boyacá era la capital antisubversiva de Colombia y tenía un elemento de esa captura del Estado. Todo lo que hay ahora es una evolución de la combinación de las formas de lucha catalizada y aumentada de manera dramática con el tema del narcotráfico a partir de los 80.

Pero si usted tenía una nación donde la ley imperaba, donde el control de la fuerza estaba amarrada por la ley, encontrábamos regiones del país donde se presentaba exactamente lo contrario, el aparato ilegal de fuerza estaba por encima de la ley y quien tenía el poder político o quería obtenerlo, tenía que hacer esos procesos de negociación frente a una realidad innegable que unos eran los paramilitares, otros una guerrilla y que ese mecanismo de negociación y realidad por debilidad del Estado es lo que tenemos que superar y es lo que estamos superando. Por eso cuando el Presidente plantea que gracias a la política de seguridad democrática que se está produciendo eso, es la razón de ser porque se están cambiando las condiciones en las regiones donde el actor armado ilegal era dueño de todo el proceso de negociación social, política etc, y a través de la intimidación, el asesinato, el desplazamiento capturaba al Estado, capturaba la política y era el nefasto poder máximo en estas regiones, y eso es a lo que tenemos que apuntarle a largo plazo ,a que la superación de esto pasa por el control institucional en las regiones, que lo que pasa a nivel nacional no pase y sea lo que está pasando a nivel regional y que ese poder institucional sea el que ejecuta, el que implementa las reglas del juego a nivel político, a nivel social, a nivel democrático.

Jon Elster hace un análisis así mismo de guerra civil y justicia transicional donde mira todos los fenómenos de justicia transicional desde el año 46 al 2006 y es bien interesante cuando se mira cómo ha ido evolucionando pero también es muy interesante que cuando se vea como ha ido evolucionando el brinco que dio Colombia frente a la tradición de justicia transicional que había. Estuve en Surafrica, hablé con los comisionados que es el gran éxito de justicia transicional y les pregunté claramente, su éxito en reparación que tanto les dejó, un desastre y cuando miramos la reparación de guerras como estas porque quizás ha sido más fácil y ha sido más rápido la reparación cuando se sale de una dictadura el fracaso ha sido rotundo.

En Nicaragua no hubo reparación, en el Salvador no hubo reparación, en Guatemala están empezando diez años después del fin de la guerra en empezar a reparar las víctimas. Entonces nosotros país que pegamos ese brinco también tenemos que tener en cuenta que vivimos en una realidad, una realidad fiscal, una realidad en sistemas de información, una realidad que iremos superando poco a poco pero a la cual no se le puede exigir de inmediato que sea todo el tiempo a todas horas. Ese es un tema que hay que plantear y ese es un tema que también nosotros como sociedad tenemos que ser muy claros y muy francos. Hay problemas, superémoslos, que nos falta protección a víctimas, claro que sí y seguramente al final también pero vamos superando el problema y vamos reforzándolo institucionalmente y ese un tema importante que todos pongamos aquí de presente.

Este es un tema muy importante y lo discutimos con Luis González, ¿por qué regresan los refugiados? “Evaluación de la contribución de la tribunal de Yugoslavia y la reconciliación en la antigua Yugoslavia”, y me acuerdo de manera muy interesante porque además esto si que se ve aquí en Colombia, que ella hizo un estudio donde comparó dos áreas; comparó una en la que el tribunal de Yugoslavia condenó a los lideres a las máximas penas, comparó otra donde juzgaron a los de un nivel más medio, a los que tenían el contacto más directo y lo que se vio era que en donde se condenó a la gente que tenía el contacto más directo la gente pudo volver regresar más fácil, frente al tema institucional de las grandes condenas que era un paso importante existía el temor de las víctimas de decir, “bueno eso está y nosotros?

Y es un tema que uno tiene que superar y regreso al tema de la reconciliación, procesos de micro reconciliación, aquí así como la guerra es regional, es local, es provincial y es a veces de caseríos, la solución de esto pasa porque la reconciliación tenga esa misma dinámica, de caseríos, de localidad, de región de ciudad, de departamento, de nación y eso es lo que tiene que hacer la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. La reconciliación tiene que ser un elemento fundamental, el establecimiento de las oficinas en las regiones tiene que ser fundamental para poder generar ese diálogo y esa reconstrucción del tejido social destruido a nivel local y no podemos olvidarnos de que eso es así.

Hay una investigación muy interesante de Ana María Arjona que hizo la mejor investigación que nos muestra las razones por la cuales el reclutamiento es fácil para los grupos ilegales y tiene unas variables que son interesantes, uno de los temas es el del porqué se reclutaban, el porqué la gente aceptaba la idea porque realmente el poder daba, las armas daban poder a nivel local y porqué se les facilitaba conseguir mujeres. Para que vean el imaginario que uno jamás llegaba a pensar entonces eso que plantea, tener la necesidad que frente a un estudio como estos que ella nos contaba que no se ha hecho en ninguna parte del mundo porque en ninguna parte del mundo los reinsertados tenían esa concentración y además esa mezcla donde había de grupos distintos y podían hablar con tanta tranquilidad y además nos da luces sobre todo el programa de reinserción y todo lo que hay que hacer.

Petersen hablaba del miedo y del odio en las transiciones que ese si es un tema clave que ojalá en los próximos seminarios pudiéramos profundizar porque es que aquí estamos jugando entre el miedo y el odio y no en la esperanza, si miramos lo que está pasando el tema es infinitamente esperanzador. Estamos de verdad superando un problema que viene desde mediados de los 70 con un poder institucional que lo que está haciendo es consolidándose y mostrando la fortaleza institucional de este país que desafortunadamente de muchas maneras la gente cree, tiende a trapear con ella y a patearla sin mirar como la fortaleza de las instituciones es lo que le ha permitido a Colombia depurar sus instituciones a veces de manera imparcial.

Las instituciones en ningún país del mundo, de América Latina había logrado sobre ningún embate del narcotráfico una influencia de corruptir al narcotráfico como lo hemos podido sobrevivir acá con nuestra instituciones con capacidad de mirarse al espejo, solucionar sus problemas, tener controles institucionales y decirle al mundo como lo dije en Washington, lo que está pasando. Y esta es otra de las ironías, hace dos años y tres años les decía a los que no creían en el proceso de paz, a quienes no creían en el proceso de discusión de la ley de justicia y paz, espérense lo que va a pasar, crean en la fortaleza de las instituciones, crean en el debate democrático que hay en el Congreso, crean en la discusión legal que hay en la Corte, crean en nuestras instituciones y resulta que cuando uno mira el resultado eso es fantástico, es increíblemente sorprendente, produce estos resultados y ahora aquellos que no creyeron dicen, no eso no es producto de esta discusión democrática, eso no es producto de esa ley, eso no es producto de se proceso de paz, eso no es producto de esas decisiones de la corte y uno dice es producto ¿de qué?.

Para terminar, documentos como estos, escenarios como estos que ojalá se multiplicaran y aquí tengo una reunión con nuestro amigo noruego que nos ayudó a financiarlo (embajador) y a quien espero sacarle platica para finalizar el segundo, de una vez para que sepa a que reunión va, son fundamentales porque ponen la discusión en los términos en los que se tienen que dar, la discusión y los planteamientos y las comparaciones a nivel internacional muestran de manera muy favorable lo sucedido en Colombia, muestran una fortaleza institucional que ha ido mejorando y que cada vez se cimenta. Primero una historia, segundo en una capacidad que muchos otros países no tenían pero que nosotros al tenerla decidimos optar por un camino distinto frente a la reconciliación, camino que de todas maneras tiene unos costos inmensos, costos como los de ahora, costos como los resultados de las investigaciones de la Corte pero costos que todos como sociedad tenemos que asumir si queremos pasar la página y que este pos conflicto sea un pos conflicto benigno.

Quiero quedarme simplemente con un último mensaje. Creamos en nuestra democracia, creamos en nuestras instituciones, lo de rodear las instituciones no es para tapar, no ha sido para tapar, no ha sido para que esto no de los resultados, ha sido por el contrario para que esa realidad que vivieron colombianos en muchas regiones del país donde quedaron indefensos y tuvieron que trabajar, aliarse etc, con fuerzas ilegales extrema izquierda o extrema derecha es una realidad que para que la superemos lo que tenemos que hacer es creer en las instituciones, seguirlas fortaleciendo ir hasta el fondo del asunto en ese sentido no me cabe la menor duda pero no olvidemos también tener la capacidad de perdonar, el perdón es fundamental, la reconciliación obliga a un perdón, los procesos de paz no son blancos ni negros están llenos de matices grises muchos de los cuales como decía el ministro del interior inglés cuando tenía que firmar las amnistías de la gente del Ira tiene uno que hacer así (taparse los ojos) para poder firmarlas pero la paz de un país obliga y lleva a que esas decisiones que hemos tomado como sociedad a que esos costos que hemos decidido nosotros enfrentar con transparencia desde gobierno, generar la institucionalidad como sociedad y como estado nos lleven a que finalmente repito la frase que dije, nuestros hijos lean sobre el conflicto y no tengan que vivirlo.

Mil gracias

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