Inteligencia contra terrorismo y narcotráfico
Palabras del Vicepresidente de la República, Francisco Santos Calderón, en la instalación del IV Encuentro de inteligencia de América del sur
Bogotá, Agosto 30 de 2006
En el mundo de hoy, los delincuentes hacen reuniones iguales a estas, se evitan el protocolo, no cantan el himno nacional y generalmente obtienen resultados mucho mejores y más rápidos que los que nosotros producimos.
La transnacionalización de la delincuencia y de la criminalidad organizada es un fenómeno que no tocó a nuestras puertas pero sí entró a nuestras casas. Un ejemplo es el caso del secuestro de Cecilia Cubas en Paraguay, hija de un expresidente de ese país, que como un macabro trabajo conjunto recibió desde Colombia por parte de las FARC una colaboración plenamente confirmada.
Es más, en el juicio que ahora se celebra en el Paraguay, las evidencias demuestran que no solo se trata del tema de Cecilia Cubas, sino que va mucho más allá y que las relaciones de la delincuencia de ese país con las FARC son aún más complejas.
Cuando miramos el negocio del narcotráfico vemos la integración que existe desde las selvas de Caquetá a las fabelas de Sao Pablo, o a las calles de Madrid, y que hacen parte de una red integrada que opera de una manera eficaz, en donde no existen formalidades sino intereses conjuntos.
Estas redes aprenden mucho más rápido que los estados, se comunican mucho más rápido y tienen mucha más eficacia a través de servicios de inteligencia bien armados.
Frente a ello no hay otro camino que tomarse el tiempo de especializarse para generar los mecanismos de aprendizaje que nos ayuden a desarticular estas organizaciones.
El crimen está globalizado y esa es la realidad que tenemos que afrontar. La inteligencia juega un papel fundamental en la capacidad de desarticular organizaciones pero esa lucha implica unos retos inmensos y unos aprendizajes que quisiera mencionar.
Colombia enfrenta una delincuencia organizada como las FARC, como los paramilitares, el ELN y el narcotráfico. El Salvador, un país con 20 mil kilómetros cuadrados tenía en el momento más álgido del conflicto, alrededor de 600 helicópteros. Colombia tiene más de un millón de kilómetros cuadrados, y nuestras FFMM tienen brigadas con jurisdicción en áreas de más de 40 mil kilómetros cuadrados, y algunas no tienen ni un solo helicóptero.
Nuestros cuerpos de inteligencia y combate enfrentan organizaciones criminales eficaces y la única manera de suplir las necesidades de movilidad es a través de inteligencia. Esta es la única herramienta que nos va a permitir compensar la insuficiencia en medios de transporte y ser mucho más efectivos en los resultados.
Colombia ha alcanzado la ayuda de otros países y es importante reconocerlo. Hemos mejorado todo nuestro sistema de inteligencia pero hemos tenido problemas. Primero, tenemos medios y recursos insuficientes. Todavía estamos lejos de tener lo que se necesitamos para hacer una verdadera inteligencia estratégica y operacional. Segundo, tenemos problemas de estabilidad en la gente dedicada a esta labor. Hay problemas institucionales en una entidad tan importante como el DAS dedicada a la inteligencia, que ha tenido en sus historia muchas presiones políticas. Antes la gente especializada en temas de inteligencia terminaba desempeñando funciones que no les correspondían. Muchos de los que están especializados, que demandaron del Gobierno tiempo y recursos en su entrenamiento acababan dedicados a tareas distintas de su especialización.
Tenemos también un problema de valoración de la inteligencia, y es que a veces la subestimamos, la desaprovechamos porque la convertimos en algo operacional demasiado rápido. Lo que pudo ser inteligencia estratégica podría lograr resultados más adelante. Tenemos que fomentar aún más la especialización pues en inteligencia los toderos no sirven de nada. De igual manera debemos fomentar el uso de tecnología de punta y en eso nos hace falta un largo camino.
Recordemos que en la historia hemos tenido problemas haciendo inteligencia a personas como líderes sociales, y desgastábamos la inteligencia mirando los que no eran. Eso es algo que se ha superado tremendamente y seguimos evolucionando.
Otro tema critico es la corrupción en los organismos de inteligencia y es ahí donde el componente de la contrainteligencia se vuelve tremendamente importante. Debemos aprovechar el intercambio de experiencias con otros países para reforzar nuestro aprendizaje.
Un aspecto sumamente sensible es el de los civiles en la inteligencia, sobre todo cuando de inteligencia militar se trata. Existe un poco el sentimiento de veto y resulta que la gente especializada que le puede prestar un gran servicio muchas veces viene de afuera. Hay que ver cómo integrar esos civiles en una cultura difícil de romper sobre todo en los ejércitos de nuestro continente en donde existe una aversión a permitir que una persona ajena entre y nos aporte en terrenos que no conocemos.
Hay infinidad de avances en Colombia y creo que vale la pena resaltarlos. Estamos especializando la gente, eso es un trabajo de años que no da resultados inmediatos pero los pasos que se dieron en un principio van en la dirección correcta. Hemos logrado hacer inteligencia en zonas remotas, hasta en el último rincón de Colombia, y antes no podíamos. Hoy contamos con una amplia red de cooperación ciudadana, la gente colabora como nunca antes sobre la base de las recompensas, pero es verdad que la gente quiere ayudar a desarticular organizaciones. Hemos mejorado infinitamente en medidas especializadas de servicios informáticos y detección de lavado de activos e inteligencia financiera. La inteligencia debe cubrir todo el panorama de acción, y como dice los gringos “follow the Money” hay que seguir el dinero.
Existe una mejora dramática en el uso de plataformas aéreas para tareas de inteligencia, y ese es un aprendizaje que hoy en día ya es algo común y que nos ha permitido tener información técnica más sofisticada. Conocemos a fondo las amenazas del Estado colombiano y la planeación de ataques terroristas.
Muchos de los trabajos que hacemos no se ven, y gracias a Dios es así porque cuando se ven es porque fallamos. La inteligencia es para prevenir y es ahí donde nuestros servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas y del DAS han hecho un trabajo fantástico. Si se supiera todo lo que las FARC tenían planeado para el 7 de agosto y no pudieron se impresionarían, pero creo que por fortuna nunca lo van a saber.
La inteligencia tiene otros retos grandes como la internacionalización, de cómo vamos a trabajar conjuntamente en el intercambio de información y en generar la confianza; cómo vamos a diseñar objetivos estratégicos conjuntos porque uno que nos sirva acá también puede ser útil en el Brasil; cómo podemos mejorar la coordinación interestatal.
Debemos mirar también cómo aprovechar la tecnología sin creer que ésta es por sí sola la solución. Pensemos que la experiencia es exportable. Compartir la información hace parte fundamental de la inteligencia pero muchas veces ese flujo nos impide conocer el trabajo entero. Ustedes vieron como los atentados del 11 de septiembre se hubieran podido prevenir si las agencias de Estados Unidos hubieran compartido información con sus homólogos de otros países.
Quiero terminar haciendo unas observaciones puntuales sobra la doctrina de la inteligencia en una sociedad democrática y quiero dejar claros unos puntos que para el gobierno y que para toda sociedad son fundamentales. Uno, la labor de inteligencia no puede ser utilizada para obstaculizar la posición política ni la labor de fiscalización del Estado. Segundo, las hipótesis se deben comprobar o se deben desechar, porque las ideas preconcebidas son el peor enemigo de la inteligencia efectiva. Pensemos cómo se puede construir un lazo mucho más efectivo de inteligencia con la ciudadanía, cómo nos ganamos su corazón para la inteligencia; este es un tema grande en la doctrina de la inteligencia que tiene que convertirse en realidad. Cómo reconocemos y corregimos nuestros propios errores. No nos olvidemos que finalmente todos terminamos rindiendo cuentas y cuando hay reconocimiento de error finalmente son aceptados por la sociedad. Cómo hacemos una inteligencia que abarque todos los blancos sobre todo cuando estos son tan diversos como el narcotráfico, el paramilitarismo, la guerrilla o la delincuencia común.
Otro aspecto fundamental son los límites que debe tener la inteligencia, no sólo en los aspectos los legales sino en los éticos. Finalmente no se les olvide que la astucia siempre puede más que la fuerza y la inteligencia siempre hace parte de ese enlace.
El reto de fondo es lograr que el trabajo conjunto sea más efectivo. No se les olvide que las organizaciones criminales organizadas también están haciendo sus reuniones para causarle daño a nuestro países y depende de las autoridades de seguridad que minimicemos ese riesgo.