Palabras del señor Vicepresidente de la República, Francisco Santos Calderón, en la primera Cumbre de la Comunidad Lationoamericana y del Caribe de Inteligencia Policial
Bogotá, Junio 22 de 2006
Hace unos años, cuando me llamó el Vicepresidente del Paraguay para que la Policía colombiana les ayudara en el caso de secuestro de Cecilia Cubas, inmediatamente acudimos en su ayuda, enviamos equipos policiales, trabajamos de la mano de las instituciones paraguayas, avanzamos muy rápidamente en esta investigación.
Hubo un momento en que su familia no quiso que siguiéramos en esa intervención, (creemos que fue un error fatal), pero cuando teníamos la certeza de que la habían asesinado, volvimos a entrar a la investigación por petición del gobierno paraguayo, y le ayudamos a las autoridades paraguayas a desenredar ese secuestro y a encontrar y castigar a los culpables.
Hace unos meses, cuando estaba acompañando al entonces embajador en Washington, el doctor Luis Alberto Moreno, en su campaña por el Banco Iberoamericano de Desarrollo, recuerdo en especial una entrevista con el presidente de Guyana, quien nos preguntó para qué necesitaba al BID, qué puede hacer por nosotros y por qué debo votar por usted, pues el doctor Moreno echó todo el discurso, sobre el tema social, y él le dijo, usted está equivocado, nuestro principal problema es el tema de seguridad.
Los problemas de seguridad en nuestro continente están haciendo mella inmensa en las posibilidades de desarrollo de los pueblos. Y no podemos vivir de espaldas a esa realidad. Esto mismo lo sentí porque lo dijeron en Surinam, cuando tratamos el tema de turismo en Centroamérica. Y nos lo han planteado mandatarios de países del caribe. Es más, ahora en Viena, en la cumbre de la Unión Europea y América Latina, el alto gobierno de Trinidad y Tobago nos dijo por favor ayúdenos, tenemos un problema de secuestro nunca antes visto, y no tenemos la capacidad institucional para combatir una delincuencia organizada de esa naturaleza. Y ese el problema que estamos enfrentando, por eso esta reunión es tan importante.
Parte del combate a estas organizaciones criminales radica en su característica de delincuencia transnacional organizada, sofisticada, que ha aprendido de la experiencia y que sobrepasan las capacidades de muchos de nuestros países que nunca tuvieron estos problemas y que por primera vez lo están viendo y que tiene que tomar decisiones frente a esto.
Si no se toman decisiones rápidas y precisas, y si no se fortalece la capacidad en la inteligencia y en lo judicial para combatir estas organizaciones, terminarán derrotando al Estado.
A nosotros casi nos pasa, y lo estoy diciendo no solo como Vicepresidente sino como colombiano, que muchas de las medidas que hemos debido tomar hace 20 o 25 años no las tomamos y eso nos causó que muchos de los problemas se crecieran hasta niveles que tuvieron en vilo la seguridad del Estado y la democracia.
Afortunadamente a través de todos estos años nuestra Policía y Ejército, gracias a la cooperación internacional, pero también a punta de aprendizaje, se han sofisticado altamente y hoy están a la cabeza de una lucha organizada en la cual afortunadamente ya les llevamos una amplia ventaja, y tenemos las capacidades que en un momento dado ellos tuvieron por encima de nosotros.
Y ese es el reto que están enfrentando muchos de ustedes que pertenecen a la comunidad de inteligencia, porque están viendo una delincuencia que no veían, una delincuencia que aprende más rápido que el Estado, una delincuencia que funciona como la empresa privada; ve y utiliza las mejores prácticas, cuando el Estado aprende busca nuevamente otras alternativas y por eso la comunidad en inteligencia es tan importante. Si hay algo que ellos no tienen, y con lo que cuenta el Estado es la capacidad de hacer y organizar esa inteligencia. Utilizar los mecanismos humanos y técnicos para prevenir, atacar, infiltrar y destruir desde adentro esas organizaciones.
Esta reunión tenemos que dejar unos mecanismos permanentes de comunicación y de cooperación en los cuales el gobierno colombiano estará listo para trabajar con todos ustedes para evitar que les pase lo mismo que a nosotros.
Esa delincuencia tiene varias características. Por ejemplo su financiación, está plenamente ligada con el narcotráfico. Para nadie es un secreto que el narcotráfico es el gran catalizador de la violencia en el continente. Cuando miramos fenómenos de violencia en México, Brasil, Jamaica, y Centroamérica, el narcotráfico está por debajo. Tenemos que diseñar entre todos una política a nivel continental, de combate contra el narcotráfico, donde la inteligencia y la contrainteligencia vayan a la vanguardia; porque desafortunadamente el narcotráfico tiende a corromper las instituciones y ese es otro problemas que enfrentamos.
Una de las estrategias es analizar los problemas y las amenazas. No me cabe la menor duda que en muchos de estos países la amenaza es el narcotráfico. Pero hasta aquí no llega el problema, nosotros hemos trabajado muy seriamente con Paraguay porque hemos encontrado que desde Colombia se están entrenando organizaciones terroristas en otros países del continente.
Lo que hemos visto nosotros en el Paraguay, con la evidencia que tenemos gracias al trabajo conjunto con los organismos de este país, es que existen unos enlaces, un trabajo coordinado y un objetivo en zonas de bajo control del Estado, que replica las mismas condiciones de cuando se creó acá. Es decir, empiezan a trabajar en adoctrinamiento, utilización de explosivos, etc. No es solo el problema del narcotráfico lo que permite el nacimiento de este fenómeno, aunque igualmente en esa zona hay un problema de marihuana importante.
Lo que hay que hacer es analizar ese mapa de amenazas para que los lleve a trabajar conjuntamente para evitar, prevenir, atacar y en diseñar estrategias para combatir esta delincuencia trasnacional, organizada que les repito para mi, hoy, se ha convertido en una amenaza a la seguridad continental, a la democracia de todos nuestro países y para el desarrollo de las regiones.
Ese es el reto que tiene ustedes que enfrentar y me parece muy importante que la OEA este pujando en esto porque lo importante es que de aquí salgan mecanismos de trabajo permanente, de intercambio de información, ojala en línea. La inteligencia tiene la ventaja, por sus mismas condiciones legales, de poder intercambiar todo este tipo de información, a través de canales que estén exclusivamente dedicados a este tema de la inteligencia.
Ojala la OEA asuma un papel mucho más activo en la generación de estas redes de información, de estos software donde podamos intercambiar, videos, huellas de delincuentes, fotos identificación de vehículos, todas esas cosas que nos sirven para ir armando el modus operandi de organizaciones delictivas y poder ir generando una base de datos continental que nos permita ir a la vanguardia en la lucha contra la delincuencia organizada que tanto nos tiene preocupados aquí en Colombia.
Afortunadamente vemos acá una gran superación y mejoría pero advertimos con preocupación que en otros países lo que está pasando es exactamente lo contrario. Y resulta que eso tiene una razón de ser, nosotros llevamos 20 años luchando y hemos perdido mucha gente, grandes oficiales de la policía, líderes políticos, hemos perdido grandes jueces, magistrados, etc. Esta lucha nos ha endurecido y hemos logrado construir una capacidad institucionalidad tan fuerte para combatir esta delincuencia que hoy ya los superamos.
No me cabe la menor duda de que a pesar de su infinidad de recursos por el narcotráfico, hoy estamos viendo como van en retroceso las organizaciones delictivas en varias partes de Colombia. Estamos viendo que el problema en Colombia se está solucionando, pero desafortunadamente estos delincuentes que necesitan de zonas donde operar miran alrededor y dicen “yo voy a buscar cuál es el mejor ambiente, dónde me conviene más, dónde hay más debilidad institucional”. Es ahí donde entran a operar.
El otro elemento importante, además del factor de narcotráfico y de la necesidad de diseños de mecanismos, es el tema del secuestro.
Hace 20 años el secuestro era una práctica delictiva menor; en muchos de los países del continente no existía o existía porque fuerzas estatales al margen de la ley utilizaban ese mecanismo. Lo cierto es que en los últimos 15 años hemos visto que la delincuencia organizada encontró en las debilidades institucionales de estos países la posibilidad de financiar una actividad delictiva de gran prosperidad económica, de gran rentabilidad, con una baja persecución.
A nosotros nos afectó por muchos años y fuimos creando institucionalidad cada vez más fuerte. Hemos pasado de 2.800 secuestros a 300 el año pasado, y a finales de este año estaremos en la mitad. Nuestra capacidad institucional es cada vez más efectiva contra este tipo de delitos, pero lo que uno ve con preocupación en los países vecinos es que está pasando exactamente lo contrario, y ustedes no se imaginan el pacto que esto tiene en sus sociedades.
No se trata de una sola persona secuestrada, es su entorno social, es su barrio, sus amigos, sus inversiones, es su confianza en el futuro del Estado. Es un impacto que ustedes en un principio no lo miran pero que después acaba pegándole durísimo a la capacidad de desarrollo de un país. Por eso las estrategias de lucha contra el secuestro es algo que nosotros hemos hecho y seguimos haciendo trabajando de la mano con el gobierno paraguayo, fortaleciendo su capacidad institucional y lo seguiremos haciendo con quien nos lo pida.
Estamos enfrentando un momento histórico, en el cual la delincuencia se convierte hoy por primera vez en un reto fundamental a las posibilidades de nuestros Estados de brindarles a los ciudadanos seguridad, posibilidades que permitan desarrollar sus proyectos de vida, y eso finalmente es una amenaza para todos.
De lo que aquí salga, el camino que trabajemos de la mano, porque solos como países no lo logramos, el futuro y el desarrollo de la región puede ser más próspero y rápido; de lo contrario podemos ver su retroceso en las instituciones democráticas de nuestro continente, un retroceso a las posibilidades de crecimiento y un retroceso en todo lo que nos ha costado tanto trabajo construir en las ultimas décadas. Por eso los invito a que en esta reunión sean muy francos, dejemos las prevenciones nacionales y personales, aquí todos podemos aprender los unos de los otros.
Nosotros hemos combatido la delincuencia organizada más feroz del continente durante 20 años, tenemos mucho que decir sobre esto, pero sabemos que ustedes dentro de las experiencias que tienen en sus países también nos pueden enseñar.
Bienvenidos a este país, bienvenidos a la DIPOL y me siento tremendamente orgulloso de decirles que esta es una de las centrales de inteligencia más sofisticada de América Latina, donde se hacen trabajos inmensamente productivos para nuestra seguridad, y desde esta casa se ha luchado con gran efectividad contra esta delincuencia que tanto daño le ha hecho a Colombia, y que ojala estos dos días de reunión sean muy productivos, un trabajo mancomunado de la comunidad de inteligencia.
Muchas gracias