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SALA DE PRENSA VICEPRESIDENCIA
Mayo 20 de 2004

Soluciones para la Comunidad Afrocolombiana

Palabras del señor Vicepresidente de la república, Francisco Santos Calderón, en la instalación del II Encuentro de Parlamentarios Afrodescendientes de las Américas y del Caribe

Bogotá, Mayo 20 de 2004

Si hay alguna expresión palmaria de la poca efectividad de nuestras instituciones y de nuestra sociedad para propiciar y lograr riqueza en un sector especifico de colombianos, es el abandono y atraso en que se encuentran los habitantes de nuestros litorales, en particular el Pacífico.

Por citar sólo un ejemplo, a mi, como colombiano, y a todos como ciudadanos de este país, nos debe parece inadmisible e injustificable desde todo punto de vista la pobreza del Chocó. Este departamento tiene una posición geográfica privilegiada, tiene costas en el Atlántico y el Pacífico, grandes ríos y caudales, oro, platino, tierras fértiles y sin embargo, su población registra ancestralmente los mayores índices de atraso en el país.

Esa realidad nos enrostra a quienes estamos vinculados a la actividad pública, una grave responsabilidad que se aplaza y se aplaza: lograr que esas y otras importantes regiones del país, produzcan y crezcan en proporción a sus enormes recursos.

Eventos como este II Encuentro de parlamentarios afrodescendientes de las Américas y el Caribe contribuyen positivamente a fomentar reflexión y pensamiento indispensables para acometer las acciones que anhelamos y necesitamos.

Por eso encontramos oportuna y afortunada esta iniciativa del Ministerio del Interior y Justicia, de la Cámara de Representantes, de la Fundación Despertar Afro y la presencia del Congressional Black Caucus, de organizaciones afrocolombianas, de instituciones y líderes. Deseo que además de un avance para que nuestra nación se reconozca pluriétnica y actúe en consecuencia, este sea un escenario para estrechar compromisos y acciones para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones afrocolombianas.

Mañana se celebra en nuestro país día de la afrocolombianidad que nos recuerda la expedición de la Ley 21 de 1851, más conocida como Ley de Manumisión o de Libertad de Esclavos y las gestas históricas que dieron lugar a los palenques, islas de libertad temprana de los afrocolombianos.

Son motivo de inquietud e indignación para nosotros las nuevas amenazas que se ciernen sobre las libertades y derechos de la población afrocolombiana. La voracidad e insensatez de organizaciones armadas ilegales y de narcotraficantes, de sus aparatos de violencia y de terror están ocasionando muertes, persecución, coacción, desplazamiento y otros atropellos, que se unen a la amenaza de la secular pobreza y abandono que padece esta población.

De ahí que la prioridad en las acciones del Gobierno sea restablecer el imperio de la ley para garantizar seguridad y el ejercicio de todas las libertades y derechos en nuestro el territorio.

Quiero aprovechar la ocasión para denunciar ante ustedes, en particular ante los delegados del Congressional Black Caucus, la calamitosa situación que están enfrentando los habitantes y las selvas del pacífico colombiano por causa de la agresiva e irracional acción de los grupos criminales, de extrema izquierda y de extrema derecha, del narcotráfico que están destruyendo grandes extensiones de esa que es una de las más importantes reservas biológicas de la humanidad, para sembrar coca. Es una verdadera tragedia humanitaria y es una verdadera tragedia ecológica no sólo porque por cada hectárea de coca destruyen 4 de selva, sino porque para proteger sus cultivos de coca emplean en sus cultivos herbicidas e insecticidas tan tóxicos como el Paraquat, el Clordano y el 2,4 D. Y al transformar la hoja de coca en cocaína usan solventes, ácidos y bases cuyos residuos arrojan a las corrientes de agua, acabando así la pesca, de la que viven muchos de los habitantes de esta región.

Hace apenas dos semanas visité la población de Guapi en el departamento de Cauca y me horroricé, cuando en el avión entrábamos y de una selva exuberante, de una selva hermosa empezamos a ver como poco a poco aparecían las hectáreas de cultivos de coca. Hectáreas que iban creciendo y aumentando y que a medida que se iban acercando al municipio ya eran terrenos mucho más grandes. Eso parece una explosión de sarampión en un cuerpo humano. Es un cáncer que se está aumentando. Verifiqué y me dolió inmensamente, ver esta destrucción de selva, ver este dolor que sufren las comunidades más pobres, de las cuales la gran mayoría son afrodescendientes. Y en el sur de Colombia, la región de Tumaco, donde encontramos alrededor de 30 mil hectáreas de coca, que ya va subiendo, hacía el sur del Cauca. Y va, si no hacemos algo ahora y rápido, a destruir el Pacifico colombiano. A destruir la selva del pacifico, a destruir esas comunidades ancestrales, cuya gran mayoría es afrocolmbiana y que hoy no tiene violencia, y que con el narcotráfico van a tener problemas mayores.

El año pasado, en Guapi, no hubo un muerto por violencia. Yo cuando estuve en ese municipio les dije a sus habitantes "cuidado, el espejismo del narcotráfico les va a llevar la violencia a sus municipios. El espejismo de la riqueza fácil, va a hacer que ustedes, que hoy no tienen muertes en violencia, dentro de uno o dos años vean a sus familias llorando los muertos, vean a sus hijos metidos en la droga y vean como se destruye todo el tejido social que es lo que ha sostenido esas comunidades".

Veía en ese discurso que les hice a los habitantes, a muchos de los adultos mayores, asintiendo y pidiendo ayuda. Y muchos de los jóvenes incrédulos, por que el fracaso del Estado en esas regiones es no poder llevar alternativas de desarrollo. Pero no por ello podemos permitir que el Pacifico se acabe, que esa selva tan importante los narcotraficantes y los grupos armados ilegales acaben con esas sociedades, acaben con esos pueblos y acaben con esa selva. Poco a poco lo que estamos viendo es que el narcotráfico subir por el Pacifico y que la violencia que viven esos habitantes se va a incrementar. En ese sentido quiero hacer un llamado de auxilio, y un llamado de solidaridad, y un llamado de acción, para que ayuden al Gobierno colombiano a conseguir muchos más fondos para el desarrollo del Pacifico, a conseguir fondos para cultivos alternativos y para conseguir fondos y fortaleza política y militar para combatir a estas organizaciones armadas y evitar el desastre en el Pacifico colombiano y que lo estemos llorando dentro de unos años.

El terrorismo, y esa violencia que se cierne sobre el Pacifico colombiano - que será la próxima gran región coquera si no hacemos algo pronto, todos como naciones - ya no es una amenaza ambigua para nadie. Por eso ninguno de nosotros podemos evadir responsabilidades. Los grupos armados ilegales y las demás organizaciones criminales del narcotráfico son culpables de vender el espejismo de la riqueza fácil, entre otras cosas, y de fomentar la migración de campesinos pobres hacia las selvas y de fomentar los cultivos y el procesamiento de la coca. Pero apenas representan el comienzo y el sector menos importante de todo el negocio que crece exponencialmente por el desmesurado consumo de drogas en los países industrializados. No menos de 70% de los centenares de millones de dólares producto de las ventas anuales de la industria de drogas ilícitas, ingresan a la economía lícita mediante el lavado de dinero, a través de sociedades comerciales internacionales, fiducias, tarjetas de crédito, fundaciones, bancos y cuentas bancarias.

Hay que poner fin a esa doble moral y adelantar acciones serias para poner al descubierto y castigar a los verdaderos magnates y dueños del narcotráfico, que son terroristas, y los principales culpables de innumerables crímenes y de la destrucción masiva e irrecuperable de selvas, bosques, ríos, vertientes y otros recursos.

La realidad de la población afrocolombiana señala que nos falta un largo camino por recorrer para garantizar la igualdad consagrada en las normas para todos los ciudadanos. Si bien nuestro país no ha registrado un racismo abierto, si presenta una realidad de discriminación y marginación contraria a los principios de igualdad e integración sobre los que se funda nuestro sistema democrático.

La respuesta del gobierno a ese problema ha sido impulsar la "Política de Acción Afirmativa para la Población Afrocolombiana" contenida en un documento Conpes que venimos trabajando, y en por el cual yo los invito a todos los aquí presentes para que pronto hagamos unas discusiones rápidas para sacarlo adelante. Este no es un documento Conpes cualquier, que detalle política: lo que queremos que vaya a cosas muchas más concretas.

Queremos que sea un documento con estrategias puntuales para ampliar la cobertura de la población afrocolombiana y hacerla beneficiaria de las siete herramientas de Equidad. Queremos que sea un Conpes que exija metas precisas y verificables a las entidades comprometidas, y que para ello establezca 77 indicadores que deben ser reportados al SIIGOB en los siete programas. Queremos que sea especifico en recursos, beneficiarios y resultados en la población afrocolombiana.

Será un documento que contemple igualmente medidas para superar la carencia de información estadística y demográfica sobre la población afrocolombiana, de modo que se tenga en cuenta esta variable en el próximo censo nacional y para la adecuación de formatos y estadísticas de las entidades nacionales así como de las encuestas de calidad de vida y hogar para mantener actualizada esta información.

Queremos que este documento establezca también el procedimiento para elaborar, con su participación, el Plan de largo plazo para las comunidades afrocolombianas y medidas para garantizar un mayor acceso a la educación y a la generación de alternativas de ingresos. Merece especial mención la implementación de la cátedra afrocolombiana en los programas educativos departamentales.

Este Conpes será el insumo fundamental para la formulación de política del gobierno nacional, que esperamos fortalecer con el resultado de los paneles previstos en este evento.

Pero sabemos muy bien que los documentos y políticas oficiales no transforman por sí solos la realidad. En nombre del Gobierno quiero resaltar la iniciativa de organizaciones afrocolombianas, el interés del Gobierno y el Congreso de los EE. UU., la actividad de los parlamentarios afrocolombianos, el aporte de la academia y el creciente interés del sector privado para desarrollar el reconocimiento de la diversidad étnica en Colombia.

La actual coyuntura es propicia para que el país y la comunidad internacional dirija sus ojos y esfuerzos a la Costa Pacífica, al Chocó, a San Andrés y Providencia, al Valle del Cauca y a los municipios con mayoría de población afrocolombiana.

Es un momento propicio para que los dirigentes políticos y empresariales de Colombia integren a su pensamiento, a sus políticas y acciones temas como superar la inequidad, la discriminación y marginalidad en que se encuentra la mayoría de la población afrocolombiana.

El que impulsa el Gobierno es un modelo de integración. Integración del territorio periférico y el central; integración poblacional; integración del campo y la ciudad; integración social; integración de los diferentes sectores de la economía; integración del Estado y la sociedad. Pero para que esa integración sea positiva se debe regir por valores sólidamente cimentados de respeto, solidaridad, participación, democracia y derechos. Nuestro reto es hacer del siglo XXI el siglo de la integración y la construcción colectiva.

Esta acción del Gobierno requiere como complemento fundamental el compromiso de líderes políticos y sociales de la población afrocolombiana con el cambio de dirección que reclaman sus comunidades. Los más de cien alcaldes, los gobernadores, congresistas y líderes sociales deben desarrollar mayor iniciativa, creatividad capacidad de ejecutoria. Y sobre todo deben impulsar con su ejemplo la erradicación de malas prácticas y en general la lucha contra la corrupción, para evitar ese despilfarro gigantesco de recursos que han sido destinados a las zonas con mayor población afrocolombiana. La lucha contra la corrupción debe ser eje central de estas discusiones, por que la corrupción, junto con la violencia y la discriminación serán los flagelos a combatir.

Nuestra sociedad está haciendo profundos esfuerzos por consolidar la democracia, la equidad y el desarrollo. Este es un camino irreversible que ha tomado Colombia y el mejor ambiente para lograr el pleno desarrollo y el goce pleno de los derechos de la población afrocolombiana. Contamos para ello, afortunadamente, con este gran respaldo internacional, que hoy aquí se hace presente en este foro.

Quiero agradecerles a todos que hayan venido hoy acá a discutir este tema. Les pido que miren con cuidado y con detalle los peligros que se asoman sobre la población afrocolombiana que está viviendo en el Pacifico. Les pido que sean centro de esta discusión, para que nos ayuden en sus respectivos Gobiernos, a que existan mayores lazos y mayor cooperación para el trabajo con este gobierno, con sus autoridades regionales y nacionales, para que logremos evitar este desastre social, ecológico, y humanitario que se avecina sobre el Pacifico colombiano, producto de estos grupos armados ilegales que quieren destruir la selva y las comunidades de esa región.

Declaro así, inaugurado este evento.

Muchas gracias.

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