Competitividad de las Pymes, reactivación y gobierno en línea
Palabras del señor Vicepresidente de la República, doctor Francisco Santos Calderón, en la instalación del evento La Competitividad de las PYMES organizado por Confecámaras y Esse Consultores
Bogotá, Octubre 15 de 2003
Ustedes los empresarios saben que una de las grandes prioridades de este Gobierno es lograr la reactivación económica. Y que la buscamos, ante todo, a través del fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas, la reactivación de la construcción y de estímulos arancelarios y tributarios.
En cumplimiento de sus compromisos con los colombianos el Presidente Álvaro Uribe promulgó al inicio mismo de su gobierno el Decreto 2394 que permite la importación con cero arancel de bienes de capital como máquinas y equipos no producidos en el Área Andina, así como la devolución del IVA sobre la maquinaria que se adquiera en el país o que se importe.
Mucha gente bromea con el ritmo de trabajo del Gobierno. Supongo que para ustedes no es un tema de risa ni de conjeturas porque en sus empresas saben mejor que nadie que además de estímulos y apoyo del Gobierno, recuperar el crecimiento y la prosperidad exige grandes ajustes y acciones en temas como seguridad, estabilidad macroeconómica, transparencia y la estabilidad en las reglas del juego. Es una tarea de tanta dimensión que los funcionarios, los empresarios y todos los colombianos tenemos que trabajar tanto o más que el Presidente Uribe si es que queremos superar en serio las dificultades fiscales, el déficit, el endeudamiento y tantos otros problemas económicos que nos agobian.
Felicito de manera muy especial a los organizadores de este evento por la oportuna idea de promover un diálogo como este. A riesgo de caer en el lugar común no dudo en repetir que el futuro de Colombia depende del futuro de las PYMES, por lo cual estos espacios de encuentro y concertación revisten la mayor importancia.
Cuando se habla de estos temas, se invocan mucho experiencias como la japonesa o la italiana, por citar apenas un par, para subrayar cuán inexacto resulta asociar e identificar la actividad exportadora con los grandes capitales.
Colombia es el país del continente con mayor vocación empresarial. En las actividades micro empresariales se ocupan 26% de los trabajadores asalariados, 93% de los trabajadores independientes y 33% de los empleadores o empresarios.
Nuestro país cuenta con aproximadamente 487 mil empresas formales y con cerca de 1.460.000 no formales.
Las Mipymes representan 94% de los negocios del país y 33% de la población ocupada. Su participación en el empleo industrial asciende a 60% y en el valor agregado de la industria a 48%. En el comercio, representan 95% del empleo y 74% de la producción.
No tenemos que escarbar mucho para encontrar hacia dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos para fortalecer la economía. Para que haya futuro y empleos de calidad para todos.
Sabemos que el impulso a la micro, pequeña y mediana empresa contribuye a la democratización de la propiedad y es el instrumento clave para alcanzar el objetivo de hacder de Colombia un país de propietarios. El crecimiento de las PYMES es vital para el crecimiento del empleo y para contarrestar la concentración de la propiedad y del ingreso.
Por eso el gobierno tiene el empeño y el compromiso de apoyar a los empresarios a ser más competitivos y a resolver los principales problemas de la Mypimes que se relacionan esencialmente con sus bajos niveles de productividad, conectados a su vez con el rezago tecnológico y el escaso capital físico y humano.
Nuestro país tiene en la ley 590 de 2000 un instrumento legal de excepcional valor y utilidad para promover las pequeñas y medianas empresas. La ruta que ha señalado al respecto el presidente Uribe es aprovecharlo para impulsarlas y desarrollar un amplio mercado de micro créditos.
El Presidente Álvaro Uribe propicia el ingreso a los mercados nacionales e internacionales, de nuevos actores económicos, más competitivos e integrados. Y lo quiere lograr a través de la eliminación de las restricciones de acceso al financiamiento y del diseño y desarrollo de instrumentos de apoyo.
Para lo primero trabajamos activamente en reducir las barreras de acceso al mercado financiero de las Mipymes, mediante mecanismos que brinden confianza al mercado financiero. Esto incluye aspectos regulatorios y de rediseño institucional, así como intervenciones públicas directas a través de instrumentos de cofinanciación.
Para masificar el microcrédito seguimos convocando el compromiso de los intermediarios financieros formales y no formales: las cooperativas de ahorro y crédito y las multiactivas con sección de ahorro y crédito, las ONG especializadas en microcrédito y aquellas que además de sus servicios de apoyo también ofrecen crédito.
Alguna iniciativas en marcha para alcanzar este objetivo son la Reforma a la banca de desarrollo, el fortalecimiento de los fondos de garantías, las reformas legales y regulatorias, el apoyo y seguimiento a programas pilotos adelantados a través de entidades financieras públicas y la promoción de mayor información de las Mipymes a los mercados financieros.
En definitiva lo que busca la administración es generar estímulos e incentivos al sector financiero para colocar recursos importantes de crédito para el desarrollo de la Ley Pymes. Así como aportar las medidas necesarias para estimular su capitalización mediante la creación de un fondo de capital de riesgo.
El gobierno libra una batalla definitiva contra los trámites que dificultan la puesta en funcionamiento de las empresas. Mientras en Canadá para la creación de una empresa se requieren 2 trámites y el proceso demora 2 días, en Colombia implica 17 trámites y se tarda 56 días.
También da continuidad al Plan Estratégico Exportador y fortalece la participación de las mipymes en este plan, para regionalizar la oferta exportable y desarrollar una cultura exportadora para mejorar la balanza comercial con el exterior.
Pero además de estos temas quiero subrayar como otra gran prioridad del gran esfuerzo común que tenemos que realizar para dar un vuelco a nuestra realidad, asimilar y consolidar las múltiples oportunidades que aportan las nuevas tecnologías de informática y telecomunicaciones para hacer realidad el sueño tantas veces aplazado de lograr un Estado transparente, eficaz y cercano a los ciudadanos.
Gobierno en Línea ha sido una expresión con significados diversos y en ocasiones abstractos. Nosotros queremos darle una dimensión de bienestar para todos los ciudadanos. Por eso, para esta administración, Gobierno en Línea significa el reto de crear las condiciones para que todos los habitantes de Colombia tengan oportunidades iguales de acceso a los servicios del gobierno, sin privilegios o exclusiones; para que los servicios y la información sean directos, sin colas o intermediarios; para que la información sea inmediata, en todas partes, 24 horas al día y 7 días a la semana; y para que las acciones del gobierno estén a la vista de todos y sean vigiladas por todos.
Se que cuando hablo del uso de las tecnologías de información en la gestión pública y el desarrollo empresarial, algunos me escuchan con escepticismo.
¿Qué sentido tiene - se preguntan ellos-- invertir en proyectos de acceso a las tecnologías de información y comunicación para las pequeñas y medianas empresas, cuando los factores que las afectan parecerían estar más relacionados con la demanda interna, la competitividad o la disponibilidad de crédito?
¿Acaso el Gobierno en Línea es tan importante como para justificar que se le inviertan recursos del Estado y de las empresas, cuando hay otras necesidades acuciantes?
Mi respuesta es clara y directa: el mundo moderno es el mundo de la información y de las comunicaciones. Un estado que no opte por un manejo moderno de la información es incapaz de garantizar el bienestar de los ciudadanos. Una empresa grande o pequeña que no tenga un buen manejo de información está condenada a ser poco productiva en el corto plazo y a desaparecer en el largo plazo.
En este país tenemos que entender que a revolución de la informática y las telecomunicaciones es más importante que la revolución industrial. Las naciones del mundo se dividen ya entre las que usan la información para que los ciudadanos puedan estar más cerca del estado obteniendo sus servicios con más facilidad y las que los agobian con trámites; entre las que son transparentes porque realizan todos sus procesos a la vista de todos los ciudadanos y las que son carcomidas por la corrupción al amparo de la falta de transparencia.
Paralelamente, las empresas de todos los tamaños se dividen entre las que usan la información y la tecnología para incrementar sus niveles de productividad y las que insisten erróneamente en buscar ventajas efímeras de mano de obra barata o reducciones fiscales; entre las que están al día en el comportamiento de los precios y de la demanda y las que se ahogan en la incertidumbre de lo que el destino les deparará durante la semana o el mes.
Tanto para el gobierno como para las empresas, la información es la base de tres factores claves de desarrollo: eficiencia, eficacia y productividad. En el gobierno ello significa adicionalmente transparencia y mejores servicios; en las empresas significa competitividad y crecimiento.
La disponibilidad de información cambia radicalmente el Estado porque brinda oportunidades únicas para alcanzar una administración pública ágil, que presta los servicios a quien efectivamente los requiere, que solo pide la información una vez, que no usa a los ciudadanos como mensajeros entre entidades públicas, que sabe cobrar y sabe pagar, que se deja vigilar y que es cercano a los ciudadanos.
La disponibilidad de información es una garantía de competencia económica sana, porque permite que todas las empresas se enteren de las oportunidades, aprovechen sus ventajas competitivas y compitan con costos sustancialmente menores que en el pasado.
Para alcanzar este ideal es necesario enfrentar el desafío de la brecha digital. Es indispensable reducir las barreras en el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación en beneficio de todos los sectores de la población para lograr un alcance más justo e igualitario. Por eso trabajamos en el acceso a la información y a las comunicaciones como fuentes de conocimiento y generadoras de bienestar.
Por esas razones el desarrollo del gobierno electrónico es central y complementa todo lo que esta administración ha propuesto como programa. Es un reto que el Gobierno nacional está desarrollando en tres frentes, específicamente: los servicios en línea a los ciudadanos, la contratación pública en línea y la creación de facilidades para realizar transacciones financieras de todo tipo, incluyendo los pagos al sector público.
1. Estamos construyendo servicios en línea orientados a lograr que el beneficio de la comunidad sea el motor del Gobierno. Los ciudadanos podrán realizar fácilmente trámites frente a los servicios que presta el Estado, como la afiliación a la protección social, el registro inmobiliario, el registro de vehículos o la matrícula escolar. Podrán quejarse, denunciar, sugerir y preguntar, con garantía de respuesta en menos de 24 horas. Tendrán también una mejor posibilidad de realizar transacciones, tales como recibir subsidios, pagar los servicios domiciliarios o consignar sus pagos de impuestos.
El aspecto más novedoso de enfoque de servicios en línea provendrá de la estandarización y simplificación de trámites y requisitos, para lograr que el ciudadano pueda realizar todos los trámites requeridos con su sola identificación, sin exigencias de información redundante ni largos recorridos para cumplir requerimientos u obtener autorizaciones.
Estamos comenzando por simplificar la afiliación y el pago de la seguridad social en materia de pensiones, salud, subsidio familiar, Sena e ICBF. Dentro de poco tendrán ustedes un solo formulario de afiliación que con 26 preguntas reemplaza 163 formularios que tienen en conjunto 613 preguntas.
2. En materia de contratación pública, nuestro propósito es aprovechar la tecnología para garantizar transparencia y eficiencia. El Portal Único de Contratación es ya una realidad que ha mejorado la contratación pública. La meta es lograr que toda la demanda de bienes y servicios del gobierno sea visible para todos los potenciales oferentes, que los procesos de selección tengan total transparencia gracias a la automatización y que los contratos estén a la vista de todos los ciudadanos. Los programas de selección permitirán, además, escoger a la vista de todos entre centenares de ofertas, y no entre unas pocas, como sucede hoy. Un reto de especial envergadura será simplificar los pliegos de licitación y reducir los requisitos que se exigen a los oferentes, para ahorrarles los costos que hoy les impiden participar en muchos concursos abiertos por el Estado.
3. Hoy en día los pagos utilizando el sistema bancario tienen costos elevados. Estamos trabajando, junto con el sector financiero, para lograr mecanismos de pago mucho más eficientes y mucho más baratos. Estamos aprendiendo de otros países y de otras experiencias. En el mundo actual, una transacción bancaria por ventanilla cuesta más de un dólar y una transacción utilizando la red de Internet cuesta menos de 10 centavos de dólar. En poco tiempo lograremos que las transacciones interbancarias por Internet se generalicen en Colombia, con grandes ahorros para las empresas y los ciudadanos.
Así como estamos convencidos de que las nuevas tecnologías son una oportunidad fascinante, sabemos que no producen los cambios por si mismas. El cambio del sector público nace de transformaciones institucionales, es decir, de acuerdos sobre nuevas reglas del juego en la gestión gubernamental y compromisos colectivos para lograr mejores resultados en beneficio de todos los ciudadanos. En ese marco político, las nuevas tecnologías hacen posible la interacción directa entre el gobierno y los ciudadanos, su pleno acceso a información y servicios, y óptimas facilidades de vigilancia y participación.
También el cambio empresarial nace de transformaciones profundas que implican reingeniería, una férrea voluntad de avance por el camino de la productividad, capacitación y mucha, mucha y mejor educación.
De este modo se puede recuperar la confianza de los ciudadanos en su gobierno y mejorar el bienestar colectivo. De este modo se puede avanzar por la senda de la democracia y el crecimiento en el mundo global.
Muchas gracias.