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Intervención del Vicepresidente Angelino Garzón en el IV Foro Ministerial de Desarrollo

Sesión inaugural

Nueva York, 6 de mayo de 2011

Señora Helen Clark, Administradora del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo,

Señor Heraldo Muñoz, Director Regional para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo,

Señor Carlos Slim,
Señor Niky Fabiancic, PNUD
Señor Embajador Alterno de España

Señoras y señores Representantes de Alto Nivel que participan en este IV Foro Ministerial de Desarrollo,

Honorables Embajadores, Embajadoras, Representantes Permanentes,

Señoras y señores representantes del sector privado,

Queridos amigos y amigas,

En nombre del Presidente Juan Manuel Santos Calderón quiero expresar el saludo fraternal del Gobierno y del pueblo de Colombia.

Es un honor para mí participar en este IV Foro Ministerial de Desarrollo, el cual representa un espacio valioso para reflexionar sobre los retos y oportunidades que enfrentamos los países de la región en materia de crecimiento económico, desarrollo, implementación de políticas públicas sociales, promoción y respeto de los Derechos Humanos, seguridad y convivencia ciudadana y tratados y acuerdos comerciales con los diferentes países.

En los últimos años, América Latina y el Caribe han logrado una inserción de relevancia en la economía mundial. Después de la reciente crisis financiera fuimos una de las regiones que mejor supimos sortear las dificultades económicas teniendo en cuenta, además, que no fuimos nosotros quienes causamos la crisis.

El positivo manejo que hemos dado a las políticas fiscales y macroeconómicas nos ha permitido mitigar los efectos perversos del irresponsable manejo de las finanzas internacionales y avanzar en mecanismos de protección de los recursos públicos y de lucha contra la corrupción.

Estos esfuerzos de la región se han adelantado con gobiernos democráticamente elegidos, enfatizando políticas sociales inclusivas basadas, muchas de ellas, en el diálogo social, en la práctica de presupuestos participativos y en el fortalecimiento del tejido social.

Nuestros avances como región, que hoy son reconocidos internacionalmente, no implican desconocer las dificultades y los desafíos que aún tenemos:

Nuestro principal desafío sigue siendo la reducción de los niveles de pobreza y miseria que viven millones de latinoamericanos, lo mismo que garantizar el derecho de la población a vivir en tranquilidad y en paz, derecho que está siendo afectado por la criminalidad organizada al servicio del narcotráfico en muchos países de la región. 

Por eso el fomento y la difusión de las buenas prácticas gubernamentales contra el hambre y por disminuir la pobreza, tanto a nivel nacional, regional o local, deben ser el propósito fundamental del Sistema de Naciones Unidas, a fin de consolidar la cultura de que el cuento de la democracia no es que a dos o tres personas les vaya bien, sino que en la misma, todos los seres humanos podamos vivir mejor y en paz.

Señor Presidente,

En el caso de Colombia, con la visión de consolidarnos como un “país en progreso”, nos hemos propuesto un crecimiento económico anual del 5%, pero al mismo tiempo la disminución de la pobreza y el desempleo.

Los esfuerzos de los últimos Gobiernos, incluyendo el nuestro, han estado dirigidos a la negociación y firma de acuerdos o tratados de libre comercio, como los que ya existen y están en pleno funcionamiento con varios países del mundo. Estos tratados son un claro gana-gana para los países involucrados: permiten generar oportunidades de empleo, aumentar la capacidad productiva de las empresas y mejorar el ingreso de las personas, y por ende generar bienestar social y desarrollo.

Amigas y amigos,

Pero es bueno recordar también, en esta amplia política de relaciones comerciales, que en el mundo de hoy no sólo se han globalizado los negocios y acuerdos comerciales sino también los Derechos Humanos de manera integral, incluyendo los derechos laborales, las libertades sindicales,y los derechos y deberes ciudadanos, entre ellos la protección de recursos vitales para la humanidad como el agua y el medio ambiente.

Bajo esta perspectiva y en el caso de América Latina, algunos países de la región hemos suscrito acuerdos o tratados de libre comercio, tanto a nivel bilateral como multilateral, pero al mismo tiempo hemos consolidado nuestra institucionalidad democrática, entre ella, la agenda en materia de Derechos Humanos y hemos tenido como propósito de Estado que los indicadores de desarrollo humano vayan mejorando considerablemente, de acuerdo a los  Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Esa agenda de negocios y de relaciones comerciales tiene su propia dinámica y, en el caso colombiano, está muy marcada por la necesidad que tenemos de dar pasos mucho más grandes en nuestro desarrollo económico, lo mismo que en nuestra capacidad productiva y competitiva a nivel internacional. Ese desafío,  presupone también la implementación de políticas de Estado para seguir avanzando en materia educativa, cultural, en investigación,  ciencia y tecnología, lo mismo que en materia de infraestructura  de transporte y comunicaciones, tanto a nivel nacional como a nivel regional y local.

Esa ruta democrática, con la cual la comunidad internacional cada día está siendo más exigente en su fomento, respeto y desarrollo, es la que en mi opinión nos debe llevar a integrar y relacionar estrictamente la dinámica de las agendas comerciales con la dinámica de las agendas en materia de Derechos Humanos y asuntos humanitarios. Y al mismo tiempo, tener clara conciencia que en la medida que continuemos avanzando en el mejoramiento y fortalecimiento de la situación de los Derechos Humanos y asuntos humanitarios en Colombia tenemos que avanzar en la seguridad ciudadana y en la lucha contra toda actividad ilegal y delictiva. Todo lo ilegal es contrario a la democracia, y en ese sentido, prácticas como la corrupción y la impunidad no sólo atentan contra la democracia sino que a la larga, se convierten en aliados de la criminalidad organizada.  

Señor Presidente,

Las empresas también tienen un papel importante que cumplir en la generación de bienestar social en los países y contribuir al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En tal sentido, una gran responsabilidad del Estado es cómo lograr la armonía entre el derecho de las personas naturales y jurídicas a crear y fortalecer empresas, a garantizar su seguridad jurídica y sus mercados, tanto en el plano nacional como internacional, con los deberes empresariales de respetar los Derechos Laborales de sus trabajadores, de contribuir a un Medio Ambiente sano para la población y de fomentar buenas prácticas de Responsabilidad Social Empresarial.

Esa relación armoniosa y cooperante, que siempre debe existir en una Democracia entre el Estado y la población con el objetivo de lograr un país mejor donde sencillamente se pueda vivir mejor, es la que nos debe llevar a valorar positivamente y a fortalecerla como política de Estado y por ello se hace necesario el fomento y estímulo a las numerosas y positivas prácticas de responsabilidad social empresarial, tanto en la parte urbana como rural.

Esas experiencias de Responsabilidad Social Empresarial no solamente están contribuyendo a un mejoramiento del bienestar social de la población y de manera especial, de la mas vulnerable, entre ellos los niños y las niñas, sino que también están afianzando la cultura ciudadana del buen vecino, es decir, que las empresas no solamente tienen una responsabilidad social con sus trabajadores y trabajadoras, sino también con la población del entorno donde están ubicadas.

Señor Presidente, amigos y amigas,

Los países de la región tenemos grandes retos que enfrentar para avanzar en la generación de bienestar social y desarrollo para nuestros pueblos.

Pero estamos plenamente convencidos que contamos con la voluntad política y el firme compromiso para avanzar, rendir cuentas a nuestros pueblos, dar soluciones efectivas a sus problemas y, ante todo, un gran sentido de avanzar en mecanismos de cooperación y de integración en la región.

En eso consiste el arte de gobernar y es nuestra responsabilidad como gobernantes asegurar una vida mejor para todos y todas porque al fin de cuentas, gobernar tiene sentido como la democracia tiene sentido, si primero son los seres humanos, empezando por los niños y las niñas.

Finalmente, quiero invitarlos a la Conferencia Nacional de Derechos Humanos, que se realizará en el mes de diciembre de 2011, y a la Conferencia Nacional de Derechos Humanos de las Mujeres y las Políticas de Equidad de Género, a celebrarse el 8 de marzo de 2012. Los dos eventos son convocados y organizados conjuntamente en Colombia entre el Estado, la sociedad civil y la comunidad internacional, con el propósito de trabajar en la aprobación de una Agenda Común con enfoque diferencial y en la creación de una Oficina o Centro Nacional de Derechos Humanos, donde el Estado y la sociedad civil seamos capaces de romper las desconfianzas o los miedos de trabajar juntos en la noble causa de los Derechos Humanos, como base fundamental para consolidar el desarrollo, la cohesión social y la democracia.

Gracias.

 
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