En nombre del Gobierno y del pueblo colombiano quiero expresar mi saludo fraternal al Gobierno de Marruecos, encabezado por su Majestad el Rey Mohammed VI, lo mismo que al pueblo de Marruecos y a todos los asistentes a este importante Foro. También, quiero transmitir los sentimientos del Señor Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón, de amistad y cooperación tanto con el Gobierno y el pueblo de Marruecos, como con todos los Gobiernos y pueblos del mundo, a fin de encontrar de manera conjunta los mecanismos que nos permitan hacer realidad el anhelo y derecho de los seres humanos a vivir mejor y en paz.
Al agradecer a los Organizadores de este Foro la invitación a que participara del mismo en mi condición de Vicepresidente de la República de Colombia, permítanme anotar que si trabajamos unidos por encima de nuestras posturas ideológicas es posible contrarrestar los efectos de la crisis financiera, que muchas veces no hemos creado los países del sur, y encontrar las acciones comunes que nos permitan ser más solidarios frente a las emergencias causadas por los desastres naturales, muchos de ellos originados por la irresponsabilidad del hombre o por los efectos negativos de los cambios climáticos.
En América Latina y el Caribe, como en el África, el Medio Oriente y en el Asia, tenemos diversas experiencias y buenas prácticas en torno a nuestro propio desarrollo económico y social, lo mismo que a nuestra relación con los países altamente desarrollados, como también hemos vivido las experiencias negativas de un mundo desigual, de relaciones comerciales injustas y del trato poco digno, que muchas veces sufren millones de seres humanos, que por situaciones de pobreza, en la mayoría de las ocasiones, han tenido que emigrar de nuestros países a los más desarrollados.
Es bueno recordar que en un mundo tan globalizado en los negocios, en las telecomunicaciones, en el sistema financiero y en los cambios tecnológicos, con ventajas muy grandes para los países altamente desarrollados y competitivos, los países menos desarrollados o con desarrollo medio deberíamos procurar por todos los medios posibles, incluyendo los escenarios internacionales donde de manera permanente nos estamos encontrando, buscar acuerdos que nos permitan ayudarnos a fin de que nuestras economías crezcan sólidamente. Igualmente, mejorar el bienestar social de nuestros pueblos, incluyendo el empleo, la educación, la salud, el saneamiento básico, un medio ambiente saludable y el derecho a vivir en paz y a no ser afectado por ningún tipo de violencia y por otras acciones de la criminalidad organizada, entre ellas el terrorismo y el narcotráfico.
En tal sentido, deberíamos insistir que frente a la globalización de los negocios, también se han globalizado los derechos de los seres humanos, entre ellos, el derecho a vivir dignamente y de acuerdo al mandato libre y soberano de sus pueblos. En esa perspectiva, los Derechos Humanos en su visión más integral, incluyendo los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, son la base del contenido y alcance de las Metas del Milenio, que solamente son posibles de lograr por muchos países del sur o en condiciones de subdesarrollo si los países altamente desarrollados tienen clara comprensión que su riqueza y sus avances tecnológicos y científicos no son solamente para el beneficio de sus pueblos sino que, por el principio de responsabilidad compartida o de deuda social histórica que tienen con muchos pueblos del mundo, están en la obligación de reflexionar y de ser más sensibles para lograr un mundo más amable, más moderno, más humano, más democrático y en paz.
Si todos nos unimos para que el hambre y la pobreza no sigan siendo una tragedia para millones de seres humanos o donde millones de niños y niñas no tengan que vivir peor que los animales, solamente con un sentido de cooperación más solidario, humano, justo y responsable es posible avanzar en la eliminación del atraso económico que padecen muchos países, de disminuir los niveles de pobreza que hoy viven millones de seres humanos en el mundo entero y de lograr un camino de responsabilidad compartida en la protección de los bosques, de los recursos hídricos, del medio ambiente y de lucha contra la criminalidad organizada, entre ella la relacionada con el terrorismo, el narcotráfico y la corrupción, que tanto atenta contra la estabilidad democrática de los países, contra los Derechos Humanos y contra los principios universales de la convivencia pacífica.
Es bueno prender las alarmas de que la existencia de grupos armados ilegales - muchos de ellos ligados al negocio del narcotráfico, al tráfico ilegal de armas, al aberrante negocio de trata de personas, al terrorismo y a la corrupción- cada día nos afectan de manera más global. Las diversas formas de violencia que a diario generan están llevando a situaciones humanitarias muy críticas en diversos países del mundo y a un debilitamiento de las instituciones estatales, incluyendo la pérdida de credibilidad de la población en las mismas, que, de no encontrarse caminos de solución compartida a toda ésta acción criminal, puede llevar a algunos Estados a una situación de total debilitamiento y a afectar niveles de bienestar y de tranquilidad de millones de seres humanos, incluyendo los de países altamente desarrollados.
En el caso particular de Colombia, en la agenda del actual Gobierno Nacional -cuyo mandato inició el 7 de agosto del presente año- y como parte de nuestra política de consolidar a Colombia como un Estado moderno, está el de procurar un crecimiento económico del 5% promedio anual; desarrollar una política fiscal responsable; generar empleos decentes y disminuir el desempleo a menos de un 10%; cumplir con las Metas del Milenio; disminuir la pobreza y consolidar la lucha contra todos los grupos armados ilegales y de criminalidad organizada, entre ellos, las guerrillas, los paramilitares, las bandas criminales y del narcotráfico, en el marco de una política de seguridad democrática y de convivencia ciudadana.
Es propósito también del Gobierno colombiano el de consolidar una Política Integral de promoción y respeto a los Derechos Humanos y de las normas del Derecho Internacional Humanitario, con amplia participación de la sociedad civil y acompañamiento de la comunidad internacional y en ese propósito, de manera conjunta, Gobierno colombiano, otras Instituciones del Estado, sociedad civil y comunidad internacional, hemos convocado a la Conferencia Nacional de Derechos Humanos que se llevará a cabo en el mes de diciembre de 2011 y cuyo objetivo fundamental es el de acordar un programa común en materia de Derechos Humanos y la creación de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, con amplia participación del Estado, de la sociedad civil y un acompañamiento, como socio, de la comunidad internacional.
Con relación a nuestra política internacional, queremos afianzar el papel propositivo de Colombia en los procesos de cooperación e integración con los diversos países de América Latina y el Caribe, al igual que con los países que tenemos en común el Océano Pacífico y niveles de Desarrollo Medio. En esa línea de conjunta, hemos mejorado y fortalecido nuestras relaciones con los países vecinos, entre ellos, Venezuela y Ecuador, como también estamos trabajando para fortalecer las relaciones con la Comunidad Andina, UNASUR, la Comunidad de Países Centroamericanos y con la OEA, pero siempre insistiendo que hoy deberíamos trabajar en todos esos escenarios de unidad regional, agendas comunes en materia económica, social, ambiental, de ciencia y tecnología, de energías limpias y renovables, de Derechos Humanos, de atención a la población migrante y de iniciativas conjuntas frente a los cambios climáticos y los desastres naturales.
En el marco de ésta política internacional, agradecemos a todos los países del mundo que nos dieron su respaldo y que permitieron el ingreso de Colombia al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y a todos ellos, lo mismo que a todos los pueblos del mundo, les manifestamos que nuestra presencia en dicho Organismo tiene como propósito fundamental el de trabajar por un mundo mejor, es decir con bienestar y en paz. También estamos trabajando por el ingreso a la OCDE, como forma de comprometernos mucho más en prácticas de buen Gobierno, entre ellas, las que tienen que ver con la transparencia en la gestión de Gobierno; la defensa del patrimonio público; el respeto a los Derechos Humanos, incluyendo los laborales y ambientales; lo mismo que para hacer de Colombia un país más competitivo y con una gran voluntad para la firma de Tratados de Libre Comercio o Acuerdos Comerciales con el mayor número de países del mundo.
Nuestra experiencia es la de un país en progreso, marcada por una situación de violencia interna, en cuya solución trabajamos permanentemente con la ayuda de la población que a diario rechaza y deslegitima el actuar violento de los grupos armados ilegales. Hoy somos más sensibles y solidarios frente a las víctimas de tan irracional violencia y más duros frente a los victimarios. Justamente en desarrollo de éste propósito, actualmente y por iniciativa del Gobierno Nacional, se tramita ante el Congreso de la República la Ley de Reparación a las Víctimas y de Restitución de Tierras. En tal sentido, recibiríamos con mucho agrado las experiencias positivas y negativas que han tenido diversos países en materia de reparación a las víctimas de las violencias internas, incluyendo lo referente a la restitución de tierras.
Las experiencias de todos los países, instituciones y personas presentes en este importante Foro, lo mismo que en el seno de las Naciones Unidas y otros Organismos internacionales, nos deben llevar al convencimiento y al optimismo de que un mundo mejor es posible, que los pueblos del sur no estamos condenados a vivir para siempre en el atraso o en la miseria, que la violencia de la que muchas veces hemos sido o estamos siendo víctimas en muchos países no ha logrado volvernos prisioneros del miedo y menos bloquearnos en nuestro diario trabajo por el desarrollo económico, social y cultural a favor de nuestras poblaciones.
En la búsqueda de esos objetivos, lo más importante es el dialogo, el entendimiento, la cooperación y la unidad en la diversidad y alrededor de propósitos comunes. Un buen punto de partida es tener en cuenta todas las experiencias positivas y negativas que muchas veces hemos tenido en nuestros propios países o en nuestras regiones, pero también nos puede ayudar enormemente toda la normatividad y recomendaciones que ha ido construyendo la comunidad internacional en el marco de Naciones Unidas o en los Organismos Regionales a favor de la solución pacífica de conflictos internos o regionales.
En ese propósito, expresamos el apoyo de Colombia a los esfuerzos desplegados dentro del marco de las Naciones Unidas y bajo los auspicios del Secretario General para llegar a una solución política definitiva, realista, comprometida y mutuamente aceptable en el tema del Sahara, lo mismo que en el Medio Oriente y sobre la base de la existencia, tanto del Estado Palestino como del Estado Israelí, y de sus legítimos derechos a vivir y convivir pacíficamente.
Otro escenario que puede ser un buen momento para la construcción de acciones mínimas comunes es la Conferencia de Cancún, en México, sobre los efectos del cambio climático, cuyas consecuencias ya se están viendo en varias partes del mundo y cuyas mayores víctimas, de nuevo, son las poblaciones más pobres y vulnerables por estar más expuestas a situaciones de alto riesgo y de debilidad en políticas y acciones preventivas. La lucha por un medio ambiente sano y sostenible, lo mismo que el logro de medidas reales para contrarrestar de manera eficaz los efectos del cambio climático, sólo es posible si los países altamente desarrollados, sus Gobiernos y sus empresas tienen la decisión y la voluntad de avanzar en la ejecución de una política de responsabilidad compartida y donde ellos deben dar ejemplo de buenas prácticas y de un gran sentido de cooperación y solidaridad.
Al reiterar en nombre del Gobierno y del pueblo de Colombia mí agradecimiento por la invitación, le deseo el mejor de los éxitos a las deliberaciones y recomendaciones del presente Foro, las cuales estoy seguro, que con la voluntad, experiencia y flexibilidad de cada uno de los asistentes, contribuirán a los Gobiernos, la comunidad internacional y la sociedad civil para que nos unamos en un frente común a favor de la esencia fundamental de los Derechos Humanos, como es el derecho legítimo de todos los seres humanos a vivir mejor y de manera digna, empezando por las mujeres, los jóvenes, los niños y las niñas.
Muchas gracias