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UNA POLITICA DE ESTADO CONTRA EL SECUESTRO

Intervención del señor Vicepresidente de la República, doctor Francisco Santos Calderón en la Asamblea Anual de la ANDI.


Colombia tiene la mayor cantidad de secuestros del mundo y a pesar de todo lo que se ha hecho no existe todavía una Política de Estado para enfrentar ese delito. Hay esfuerzos de la Policía, de la Fiscalía, del Ejército y nada más. Ni siquiera hay un esfuerzo presupuestal, y estos esfuerzos, que son aislados, no tienen objetivos a mediano o largo plazo. Se actúa de forma reactiva. No existe una Política de Estado que piense cuáles deben ser nuestros objetivos de largo plazo para verdaderamente disminuir la incidencia del secuestro.

Esa política reactiva, e inmediatista con la que desafortunadamente el Estado responde, causa en buena parte el problema que tenemos. Sinceramente, al analizar el problema con profundidad, se podría pensar que en Colombia no hay mas secuestrados porque no hay más capacidad. La ineficacia del Estado en este aspecto es inmensa. Hay que cambiar esa estructura y cambiar toda la Política del Estado en e la materia.

¿Qué queremos hacer? Repensar y reconstituir la institucionalidad. Vamos a montar una gerencia estratégica que coordine y tenga unidad de mando sobre todos los involucrados en la lucha contra la extorsión y el secuestro a través de doce proyectos concretos. Vamos a montar una entidad que diseñe políticas, evalúe resultados y coordine entidades, y que a través de un proceso de evaluación rinda cuentas.

Objetivos

Primero, incrementar los costos de la comisión de estos crímenes y disminuir sus beneficios, porque hoy, con índices de impunidad altísimos y extorsión desbordada no es tan difícil impulsar este negocio ilícito. Se trata de un crimen de altísimo impacto social al cual el Estado no le está prestando suficiente atención.


Segundo: necesitamos desarticular las organizaciones delictivas que realizan estos delitos. No hay que ir tras el secuestrado, sino tras la organización que secuestra. Si tenemos un cáncer, la aspirina no nos sirve, toca ir por la quimioterapia, es decir, por las organizaciones.

Tercero: necesitamos recuperar la confianza de la ciudadanía en la lucha contra la extorsión y el secuestro, pues hoy no existe.


¿Cómo lo vamos a hacer? Vamos a montar un esquema de análisis del secuestro y la extorsión. Actualmente el Estado toma decisiones sin información, nadie sabe hacia dónde se mueve el secuestro, nadie recoge la información de los secuestrados. Por experiencia propia les digo que no hay nadie que hable más que un secuestrado recién salido. Hoy, doce años después, no hay la búsqueda de esa información que es absolutamente necesaria. Tampoco hay un sistema que centralice toda la información que se genera en relación con el secuestro y la extorsión.

Una

herramienta muy eficaz en la lucha contra el secuestro consiste en suministrar a los interesados y al Estado información completa, veraz, oportuna y confiable, producir conocimiento útil para la toma de decisiones.


Hoy se crean Gaulas por olfato. Les quiero citar como ejemplo, un pequeño análisis que hicimos al Gaula de Risaralda: un rescate le vale $128 millones, al Gaula de Rionegro 2.5 millones. Obviamente es un indicador incompleto, pero lo que nos está diciendo es que le estamos dando muchos recursos a unos y muy pocos a otros.

Es preciso generar elementos de análisis, elementos de información que nos permitan manejar el tema de la mejor manera posible. En teoría podríamos pensar que nadie puede saber más de secuestro que el Estado colombiano y, la verdad, no es así. Hoy son las FARC, el ELN, los Paramilitares o las bandas de delincuentes, las que saben de secuestro, mientras el Estado en su conjunto no tiene ni idea del problema. Por ello la urgencia de montar todo un sistema de análisis y centralización de información que nos permita saber más que ellos.

Análisis de inteligencia

El siguiente tema tiene que ver con un sistema de análisis de inteligencia. Tenemos que construir un proceso, porque no hay soluciones mágicas. Vamos a tener soluciones en dos o tres años, y no hay soluciones completas, pero sí necesitamos montar una estructura para empezar a pensar en el problema a largo plazo. Sólo así es como se acaba el secuestro, si vemos lo que pasó en Guatemala o Salvador, esta práctica aumentó, pero si nosotros implantamos este programa del largo plazo el secuestro no va a aumentar.


A través de ese conocimiento vamos a montar sistemas de inteligencia, con la Armada, la Policía, toda la Fuerza Pública.

Con toda esta información los especialistas podrán montar todo el proceso para desarticular las organizaciones, para ir tras los cabecillas, porque no podemos seguir, como hasta ahora, atrapando a los que cuidan a un secuestrado, mientras los que ordenan la acción, los que se lucran, los intermediarios, toda esa sarta de vagabundos, sigue tranquila, disfrutando de las ganancias de su negocio. Para ponerles sólo un ejemplo de lo que pasa en el país, les cuento la siguiente anécdota: una persona llama a San Juanito y contestan en Telecom "Telecom mucho gusto ¿me pasa al comandante? Si, como no", y ahí empieza la negociación. En conclusión, necesitamos una estrategia de inteligencia a largo plazo, que tenga metas únicas en el proceso de desarticulación de organizaciones y no que simplemente siga tapando huecos, mientras se nos viene la avalancha de agua encima.

Necesitamos elevar la calidad de la información a través de este sistema de análisis de inteligencia para capturar a los cabecillas y para determinar y relacionar cómo priorizar la toma de decisiones, cómo manejar la información para que le sirva al Estado en sus operaciones.



Control territorial

Otro elemento para diseñar e implementar es una estrategia de control territorial, que obviamente hace parte de la estrategia de seguridad nacional. En días pasados la columnista Salud Hernández Mora escribía en El Tiempo de un municipio que se llama Nazareth, ubicado a sólo una hora de Bogotá y en el cual se negocia el 25% de los secuestros de Bogotá. ¿Por qué ese municipio? Porque está en una zona gris a donde el Gaula urbano no llega porque es semirural, y el Gaula del Ejército tampoco llega porque es semiurbano. Conclusión: Nazareth tranquilito, la industria del secuestro es su principal fuente de negocios. Esas zonas grises las hay en todas partes.

En el Valle todo el mundo sabe por donde suben los secuestrados, donde están, igual en Antioquia, en Santander. Esa información no es muy difícil de encontrar, pero en esas zonas grises nadie busca. Los dos mecanismos enunciados anteriormente, análisis de inteligencia y de información, nos deben empezar a mostrar esos mapas de zonas grises donde es crítico actuar. Hay que utilizar esa información para actuar, no simplemente actuar por olfato como sucede hoy en día. Si queremos ser efectivos en la lucha contra el secuestro tenemos que taponar esas zonas grises. Como ya señalé, esto hace parte de la estrategia de Seguridad Nacional que está elaborando la Ministra de Defensa, y en determinado momento tendremos que hacer mapas de conveniencia para ver cómo se vence el control territorial en esas zonas.


Seguimiento de pagos

El cuarto proyecto es implementar una estrategia centralizada para el seguimiento de pago de rescates y extorsiones, similar al que expuse en el tema de la corrupción. Es preciso hacerle seguimiento a los dineros de las extorsiones y del secuestro, lo cual no es tan difícil, pero tenemos que poder a una gente en esta tarea, para que en un tiempo podamos darle a este país la feliz noticia de que hemos desarticulado toda la red de financiación de estas organizaciones delictivas.

Tenemos un Estado muy distraído, aquí el conflicto, la guerra, ha captado todos los esfuerzos que se hacen contra el secuestro, al punto de que el secuestro se convierte en un problema menor porque tenemos al Mono Jojoy, tenemos la toma de pueblos, hechos que igualmente son graves. Lo que les quiero decir es que a pesar del impacto social que tiene, el secuestro ha perdido su dimensión, ha perdido su importancia, porque el conflicto es tan grande que acaba absorbiéndolo. No hay que distraerse en esta tarea, por eso es tan importante todo el mecanismo de gerencia para trazar objetivos y mirar cómo los vamos a desarrollar.

Dentro de este mismo marco, implementar un sistema de recepción de casos de familias de secuestrados y extorsionados. Algunos de ustedes seguramente son víctimas de extorsión, no sé que tantos, pero en la mayoría de los casos, cuando la extorsión se repite varias veces, es la misma persona la que llama a la familia afectada. Las industrias de delincuencia tienen sus ejecutivos de cuenta, yo conozco muchos casos en Bogotá donde llaman y le dicen con nombre propio "hola don Flaminio, cómo le va y qué hubo de la platica....?" y así cada mes. Ellos manejan toda esa información, pero nosotros vamos a montar lo mismo. Vamos a montar unos ejecutivos de cuenta dentro de los Gaula, operar un sistema de pagos coordinado con todos los interesados, que entienda cómo se verifican físicamente, que tengan el detalle de su recorrido por el sistema financiero nacional, que identifique los intermediarios financieros con que trabajan las organizaciones delictivas y que genere información que permita dificultar los pagos. De esta forma se realiza todo un proceso de acopio que es fundamental para alimentar tanto el sistema de inteligencia, como el de información.

También necesitamos generar credibilidad y confianza de la población en las instituciones encargadas del tema del secuestro y la extorsión, porque hoy no existe. Hace unos días envié a una persona a un Gaula con un caso de extorsión muy preocupante y le contestaron "tranquilo, eso le pasa a todo el mundo", Aquí no hay conciencia de la dimensión del problema, no hay responsabilidad y no hay resultados. Eso tiene que cambiar y va a cambiar.

Otro proyecto es el fortalecimiento de la seguridad en las cárceles: un sistema de mejoramiento y evaluación del Sistema Carcelario, en función de los objetivos del Sistema contra la Extorsión y el Secuestro. El señor Ministro del Interior ya está desarrollándolo y podemos estar tranquilos de que la empresa de seguridad se va a reforzar, pero hay que hacer otras cosas. Las cárceles son hoy la fuente de criminalidad más grande y así se monten todos los controles, los presos tienen visitas, por eso allí hay que montar un sistema de inteligencia bien importante, porque es una fuente de información muy valiosa.

Mapas de riesgo

El séptimo proyecto es la elaboración y actualización de mapas de riesgo de extorsión y secuestro. Uno le puede medir el pulso al secuestro, puede saber cuándo se satura una zona porque ya no está funcionando bajo la teoría de la oferta y demanda del mercado. Todo el análisis para elaborar este programa lo hicimos mirando el secuestro como un negocio, como una cadena de valores, por lo tanto cuando se satura una zona, cuando no hay más clientes, buscan otra ¿Cómo empieza? Empieza con pequeñas extorsiones, con visitas de comisiones de finanzas, es un modelo ya establecido que se sigue. Es igual que cuando ustedes dicen "voy a abrir esta zona de mercado, ¿qué hago?" Ya ustedes saben qué hacer porque tienen un modelo. Pues ellos también y nosotros lo que tenemos que hacer es montar los mecanismos para entender cuándo están
abriendo mercado, cuándo se está moviendo, y hacer los mapas de riesgo: ¿a quién se llevan? ¿cómo le hacen inteligencia?.

Entonces, la idea es que esos mapas de riesgo generen mecanismos de protección y prevención muchísimo más eficaces. No podemos seguir disparando con escopeta de regadera, sino dirigirnos a la solución del problema, y eso sólo lo lograremos con información.

Para generar mecanismos de protección es muy importante analizar y rediseñar el marco legal. En este punto tenemos que hacer un trabajo con el Ministro de Justicia y del Interior. El propósito es analizar y desarrollar propuestas de ajuste a las normas y protocolos que afecten directa o indirectamente la implementación y el éxito de las políticas contra la extorsión y el secuestro.

Creo que hay que cambiar el régimen de penas, mejorar la legislación sobre aseguramiento, simplificar los procedimientos de judicialización que hoy son una tortura porque si a una persona la cogen planeando un secuestro es excarcelable mientras no esté cometiendo el delito y no carga con una pena suficientemente dura. Para eso es que debemos mirar el tema de extorsión fuertemente, porque las penas son muy leves.

El gobierno se propone implementar sistemas de recompensas para secuestro y extorsión, pero creemos que no se puede manejar el tema de recompensas masivas porque no funciona. Por el contrario, un sistema de recompensas por información que lleve a la captura de cabecillas específicos, confiable, discreto, eficiente y que garantice anonimato. La recompensa tiene que responder a un análisis y ser un mecanismo estratégico, no con escopeta de regadera. Hay que montar un mecanismo de recompensas muy pequeñas, para empezar a generar información puntual que sirva.

En una investigación que hizo una universidad sobre el tema del narcotráfico, realizaron 50 entrevistas en las cárceles de Estados Unidos a narcotraficantes capturados y les preguntaron ¿usted a qué le teme? ¿A los guardacostas? No. ¿A la policía? No. A lo único que manifestaron sentir temor fue a un "soplón". Necesitamos generar entonces unos incentivos suficientemente interesantes para que esta industria que se basa en un círculo de información cerrada, se abra.
El décimo punto es diseñar unas campañas de difusión, de capacitación y de prevención.

El famoso chip ya está muy cercano, el que usted se implanta y si lo secuestran, lo activa y por un satélite le van a hacer seguimiento. El chip tiene varios problemas, uno es que los delincuentes ya saben y en zonas donde ya lo han probado le dicen a la gente "¿bueno, dónde está su chip?". El ejército de los Estados Unidos ya está a punto de lanzarlo masivamente. Hay que generar una demanda para que la oferta se produzca. Pero también hay otros mecanismo de prevención, Telesentinel es uno de ellos, aunque algunos lo conocen como mecanismo genérico, tiene unas alarmas que cuando se disparan a los tres minutos le garantizan que hay unas motos desarmadas cerca de su casa, mirando qué está pasando, mirando si están entrando y la Policía llega tres o cuatro minutos después.

Nosotros podemos generar un mercado para ese mecanismo en materia de secuestro, obviamente más sofisticado, con algún tipo de triangulación para poderlo ubicar, y con una reacción muy rápida, pero hay que generar ese tipo de mecanismos de prevención.

También es necesario iniciar campañas para que el ciudadano entienda que el secuestro finalmente lo que está generando son peores condiciones de vida para él y para sus hijos, y que cualquier colaboración en esa actividad lo está afectando mucho más directamente de lo que él cree.
Como parte de toda esta política, vamos a evaluar y rediseñar los procedimientos a los cuales debe ajustar su acción la Fuerza Pública para desarrollar operaciones que afecten, directa o indirectamente, la lucha contra la extorsión y el secuestro. Les cuento una anécdota. Si a usted lo secuestran hoy en Bogotá y lo van a sacar a otra ciudad o población de Cundinamarca, los radios de la policía de Bogotá y de
Cundinamarca no se comunican, ni hablar de los del Ejército o de los de la Armada. Nadie sabe qué hacer, no hay unas doctrinas operacionales para saber cómo debe operar cada una de las fuerzas cuando se presente un secuestro en una ciudad. Por eso hay que diseñar un mecanismo operacional.

80% de los rescates que hacen hoy los Gaulas se producen en las primeras 24 horas ¿por qué?. Porque es cuando la cadena de valor de esa industria del secuestro es más débil, es cuando están trasladando a la persona, cuando es más visible. Entonces aquí tenemos una ventaja y necesitamos mecanismos que eviten que los delincuentes puedan salir con sus víctimas de la ciudad tan fácilmente. Hay que generar mecanismos de persecución inmediatos.

Finalmente, necesitamos mirar si los Gaulas sirven, qué tan efectivos son, si necesitamos Gaulas tan grandes o más pequeños y mucho más dedicados a inteligencia. También que todo el esquema operativo esté centralizado en dos o tres grupos, a nivel nacional de Policía y de Ejército, que sean los que entren a hacer el rescate y tengan mucha movilidad para su acción.

El sistema de creación de los Gaulas fue caótico. Nunca un Gaula se creó con un análisis certero de por qué debía operar en determinado lugar. Unos era obvios, como Medellín, Bogotá, Cali, pero hay otros donde francamente no se necesitan. Hay que mirar cómo operan, su esquema de recepción de información, su rotación. Por ejemplo, hace unos días un conductor de un carro de la Policía me contó que había estado 9 años en el Gaula. Le pregunte, ¿usted qué hace aquí, conduciendo un carro y toda su experiencia? Me contestó "yo duré 9 años luchando contra los delincuentes pero estoy ahora feliz manejando un carro, porque obviamente estoy mucho más seguro". Esto quiere decir que el conocimiento acumulado por esta persona en sus años de trabajo en el Gaula se perdieron, y eso pasa con toda la lucha anti secuestro, rotan y rotan gente y lo que se debe hacer es generar una estabilidad a este proceso para que no se pierda el conocimiento.

Esta es la estrategia con la que esperamos derrotar esta gravísima actividad del crimen organizado. No va a ser fácil, se demorará, pero si somos persistentes, disciplinados, controlamos, evaluamos, si hacemos gestión pública, daremos resultados. Aquí nadie es insensible, ni indispensable, pero el Estado tiene que operar con unas políticas de mediano y largo plazo respecto al tema del secuestro.

   

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