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NUEVA ESTRATEGIA PARA PREVENIR EL SECUESTRO Y LA EXTORSIÓN

Intervención del Señor Vicepresidente de la República de Colombia en la instalación del foro "Regional sobre Prevención Antisecuestro y extorsión "

Villavicencio , 24 de agosto de 2005

Es muy importante para el Gobierno, para la Fiscalía y para todas las entidades que participan en esta iniciativa, realizar este primer foro regional sobre prevención del secuestro y la extorsión aquí en el Meta.

No es un capricho ni una casualidad que estemos aquí. Ustedes como ciudadanos de esta región han atravesado un camino largo y tortuoso, primero con la agresión constante de las FARC. Los colombianos recordamos con horror esa época aciaga de las pescas milagrosas, cuando transitar las carreteras de este departamento, incluyendo la vía a Bogotá, era una aventura riesgosa, de resultados impredecibles.

Bajo la presión de la rabia y la inconformidad de los llaneros con esa situación, muchos sintieron alegría con la llegada de las Autodefensas. Pero cumpliendo el dictado de la sabiduría popular, según la cual enfrentar violencia con violencia sólo trae más violencia, el remedio resultó peor que la enfermedad. Y muy pronto lo que algunos visualizaron como esperanza, se convirtió en pesadilla. Ganaderos y comerciantes cambiaron de yugo y proliferaron los atropellos y las extorsiones, esta vez de manos de las AUC.

Esta reunión tiene como objetivo principal desplegar una acción conjunta con la Fiscalía General de la Nación , los gobiernos locales, los gremios económicos y otros representantes de la sociedad civil para fortalecer, en niveles que esperamos sin precedentes, la lucha contra el secuestro y sobre todo contra la extorsión. Ese es delito que nos está haciendo mucho daño. Un delito que tiene un importante subregistro y que solo en la medida en que la sociedad civil nos ayude con las denuncias, vamos a poder combatirlo de manera eficaz.

Para nadie es un secreto que uno de los principales logros de la política de seguridad democrática del Gobierno del Presidente Álvaro Uribe es precisamente la reducción del secuestro. A partir de su aplicación, el secuestro extorsivo cayó un 22% en el año 2003, 49% en el 2004 y, en el primer semestre de 2005, 61%, comparado con el mismo período del 2004.

De cinco secuestros extorsivos diarios en el año 2002, pasamos a dos en el 2004 y a menos de un secuestro diario (0.9) durante los primeros siete meses del 2005. Es un buen resultado pero no debemos estar contentos con él. La meta tiene que ser cero. En Colombia no podemos aceptar ni un solo secuestro. Mientras que exista un ciudadano secuestrado o extorsionado, el trabajo de todos los que estamos en esta mesa debe multiplicarse y ser más contundente y efectivo. Nuestra meta es erradicar el secuestro y desplegar una acción sin precedentes contra la extorsión, que es un delito menos visible, pero que está afectando severamente la economía.

Con 18 plagios entre enero y julio del presente año, Meta sigue siendo el departamento más afectado por el flagelo del secuestro y la extorsión, después de Antioquia (31) y Valle (27). Estas cifras, comparadas con las de hace tres años, estaban en 50, 60 y hasta por encima de 100. En cuanto a la extorsión, en el mismo período de tiempo se han denunciado en Villavicencio un total de 63, un promedio de nueve mensuales. Estoy absolutamente seguro de que aquí hay un subregistro muy importante. La mayoría de estas extorsiones se resuelve; una extorsión es fácil de resolver. Pero si no hay la denuncia, si no contamos con el apoyo de la ciudadanía, quedamos atados de manos.

Desde el Programa de Lucha contra el Secuestro que orienta la Vicepresidencia de la República , en trabajo conjunto con el Ministerio de Defensa, la Fiscalía y el DAS, y con las otras entidades que tiene que ver con la lucha contra el secuestro y la extorsión, definimos y lanzamos en el año 2003 el documento público “Política Pública contra Secuestro y Extorsión”. Increíblemente en este país, que ha vivido estos problemas, no se había escrito un documento sobre cómo combatirlo. El documento plantea cómo reducir el número de casos de extorsión y secuestros extorsivos; cómo incrementar los costos de comisión de estos delitos y cómo consolidar la confianza de la ciudadanía y la credibilidad en el Estado Colombiano.

Hay otros elementos clave de esa estrategia que quiero remarcar e ilustrar con algunos casos conocidos. Primero hay que centrarnos en desmantelar judicialmente las organizaciones que secuestran. Es decir, no sólo debemos limitarnos a hacer el rescate, sino que es preciso ir hacia la organización que hay detrás y desmantelarla.

Por su Puesto que resulta imperativo incrementar el número de rescates. Eso se logra a partir de una mejora en la calidad de la información que sirve como soporte para la toma de decisiones. Teníamos sistemas de información dispersos y ahora estamos trabajando en la consolidación de un solo.

Trabajamos en la implementación de un sistema de rastreo y seguimiento de casos. Tenemos 5.000 casos de los últimos 7 años que no hemos podido depurar: estamos empezando a averiguar qué pasó con ellos. Esta situación plantea una auténtica tragedia nacional. Esto ocurrió porque una persona entraba en la base de datos pero nunca salía porque no teníamos los mecanismos para saber qué había pasado con ella.

Paralelamente, hay que crear una agenda internacional contra la extorsión y el secuestro extorsivo. La idea surgió

a raíz del secuestro de la hija del ex presidente de Paraguay Raúl Cubas, hecho que nos cogió prácticamente con los pantalones abajo porque ese país no conocía este tipo de delito. Pero ya estamos trabajando en la capacitación de entes policiales y judiciales de ese país y los paraguayos están muy contentos con ese intercambio fructífero con el Ejército Nacional , el DAS y la Fiscalía.

Estamos planteando con los países centroamericanos y del Caribe un programa similar porque también están experimentando problemas de delincuencia organizada muy sofisticada. Hay tres puntos adicionales básicos:

• Incrementar las habilidades de prevención por parte del Estado y los ciudadanos.

• Mejorar el marco legal existente contra la extorsión y el secuestro. Lo hemos hecho. Y no solo con la mira puesta en los delincuentes, sino orientados a la protección integral de las víctimas. Por primera vez hay un estatuto que las protege en los temas de educación, salud, impuestos, créditos e ingresos.

• Crear estrategias de seguimiento, evaluación y soporte a los Grupos GAULA. Todos los días recorremos el país en busca de información útil, en procura de fortalecer estrategias o de reformularlas cuando sea preciso.

En esta reunión ustedes conocerán en detalle estas acciones estatales, así como las acciones preventivas y de reacción contra estos delitos en los entornos familiar, de trabajo y en lugares públicos. Así mismo, vamos a recibir denuncias y atenderemos sus inquietudes para concertar acciones concretas para combatir la extorsión y el secuestro en esta región.

Les vamos a presentar los procedimientos para afrontar situaciones específicas de secuestro o extorsión y la Fiscalía pondrá al alcance de todos ustedes un formato para la evaluación de riesgo.

Queremos con todo ello construir formas concretas de cooperación en la lucha contra estos delitos e incentivar una cultura de denuncia, en la que los ciudadanos pierdan el miedo. Sabemos que aquí el tema de las autodefensas generó especial temor, sobre todo en la denuncia de la extorsión. Hay que romper esa barrera. Las autodefensas se están desmovilizando y debemos recuperar ese espacio como ciudadanos. La autoridad está aquí para poner la cara, para protegerlos y escucharlos; para oír sus quejas. Es fundamental fortalecer esa relación autoridad-ciudadanos.

Las autoridades, sin duda, están cumpliendo una gran labor. Déjenme ilustrarlos al respecto: la Fuerza Pública en el año 2003 consiguió 214 rescates de 1.468 casos de secuestro extorsivo; en 2004, 173 victimas fueron rescatadas de 746 casos. Para lo corrido de este año la cifra es de 35 rescates, 28 de los cuales han sido efectuados por los grupos GAULA.

La seguridad vial también se incrementó. En 2003 se presentaron 79 retenes ilegales, con un total de 303 víctimas; en 2004 disminuyeron a 31 los incidentes de retención ilegal de vehículos, con un total de 27 victimas de secuestro y para este año la cifra es de 8 casos. Vamos mejorando.

Quiero decirles, finalmente, que en materia de extorsión y secuestro Colombia ya pasó lo peor. Cuando vemos lo que está ocurriendo en otros países del continente, nosotros hacemos una mirada retrospectiva y llegamos a la conclusión de que nosotros ya recorrimos ese camino. Qué dicha tener una Fuerza Pública como la nuestra, que combatió un delito como este y que hoy, no me cabe la menor duda, es la más preparada del mundo. Ya estamos saliendo de la pesadilla, aunque esta aún no se acaba. No podemos perder de vista que secuestro y extorsión siguen siendo unos de los grandes objetivos de estos grupos al margen de la ley. Para ellos el secuestro no es sólo una herramienta económica; lo es también política, de terror, de control territorial, de generación de temor y desconfianza entre la población.

El gobierno colombiano, con acciones como estas, como tantas otras, pretende ponerle punto final a esa pesadilla. En medio de las buenas noticias que tenemos, del crecimiento económico, de la reducción del desempleo, no debemos ser complacientes. No debemos darnos por satisfechos con la tarea hecha hasta el momento. Cero secuestros es la meta.

Los índices de homicidios han bajado. El Meta tuvo un pico muy grande en esta materia y todavía debe bajar. Yo se que ustedes, como autoridades locales; nosotros, como autoridades nacionales, la Fiscalía como autoridad investigativa, estamos listos para trabajar junto en procura de reducir cifras, para hacerlas caer al nivel que queremos: cero. Parte de este trabajo es que generemos confianza y restablezcamos unos vínculos entre ciudadanos y autoridad.

Me despido con la esperanza de que algún día el Meta pueda liberarse por completo de esa pesadilla.

   

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